Balance de la década de la UNGASS: limitaciones, logros y vías para la reforma

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Balance de la década de la UNGASS: limitaciones, logros y vías para la reforma

2 febrero 2026

Introducción

El Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas (la UNGASS, por sus siglas en inglés) de 2016 supuso un punto de inflexión en la política de drogas. Brindó una oportunidad única para reconsiderar el paradigma mundial sobre las drogas y trazar un nuevo rumbo. El proceso destacó por la participación sin precedentes de la sociedad civil, las comunidades, y las entidades y personas expertas en derechos humanos del sistema de las Naciones Unidas.

La UNGASS situó la salud pública, los derechos humanos y a las comunidades más al centro de la formulación de las políticas de drogas. También allanó el camino para una mejor armonización del régimen de fiscalización de drogas de la ONU con el resto del sistema de las Naciones Unidas, y creó un valioso impulso para nuevos debates y actividades de promoción a nivel nacional. Sin embargo, la UNGASS no logró introducir una reforma genuina de las normas e instituciones del sistema internacional de fiscalización de drogas.

Este informe examina los avances logrados como resultado de la UNGASS de 2016, con el fin de determinar el papel del régimen mundial de fiscalización de drogas en la configuración de dicho cambio. Para ello, se basa en datos e informes de la ONU, investigaciones realizadas por entidades académicas, organizaciones de la sociedad civil y comunitarias, así como en una encuesta de la sociedad civil difundida entre entidades miembros del IDPC y otras aliadas.

Conclusiones principales

El informe concluye con cuatro conclusiones de cara al futuro:

  • Las organizaciones de la sociedad civil y comunitarias desempeñan un papel fundamental en la política de drogas, pero siguen estando marginadas, insuficientemente financiadas y se enfrentan a amenazas y ataques cada vez mayores.
  • Los tratados de fiscalización de drogas de la ONU necesitan una modernización urgente para adaptarse a las nuevas realidades y seguir siendo adecuados para su propósito.
  • Un sistema de fiscalización de drogas de la ONU orientado a los derechos humanos, la salud y el desarrollo requiere una reconfiguración profunda de la arquitectura de fiscalización de drogas, con una cooperación interinstitucional sólida y sistemática.
  • Existe una clara necesidad de celebrar debates periódicos sobre la política de drogas en la ONU, pero la agenda y los métodos de trabajo de la Comisión de Estupefacientes deben cambiar.