La directora ejecutiva saliente de IDPC, Ann Fordham, reflexiona sobre la evolución de la política global de drogas, el crecimiento de la incidencia de la sociedad civil y la necesidad urgente de defender los logros alcanzados con tanto esfuerzo.
IDPC hace balance de los avances desde la UNGASS de 2016 y advierte que muchas promesas siguen sin cumplirse, reclamando reformas urgentes que prioricen los derechos, la salud y la participación comunitaria.
Mientras las Naciones Unidas ponen en marcha una profunda reforma institucional, un nuevo informe del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC) lanza una advertencia contundente: la política internacional de drogas está fracasando.
IDPC evalúa el estado actual de la política internacional de drogas, analizando los avances logrados, identificando desafíos nuevos y persistentes, y formulando recomendaciones para el futuro de dicha política.
Ante el avance de políticas de drogas punitivas, comunidades de todo el mundo se movilizan para defender los derechos humanos, el cuidado y las respuestas basadas en la evidencia.
La Fundación insta a una reforma de la legislación sobre drogas, que incluya la descriminalización, enfoques de salud liderados por el pueblo maorí e inversión en reducción de daños.
El IDPC insta a la Comisión Europea a garantizar que la próxima Estrategia sea equilibrada, basada en la evidencia y centrada en los derechos, priorizando la reducción de daños, la participación de la sociedad civil y la innovación política por encima de los enfoques punitivos.
La cooperación internacional ofrece una oportunidad para alinear de manera coherente las políticas de drogas regionales con las normas de derechos humanos.
Con motivo del Día Global de Acción 2025, miles de personas se movilizaron en 262 ciudades de 80 países para exigir políticas que garanticen el acceso a sistemas de atención y apoyo, en lugar de castigo.
Bewley-Taylor et al. consideran útil el GDPI para comparar políticas de drogas internacionales y sugieren mejoras para gestionar mejor la incertidumbre y la diversidad de datos.
ONUSIDA advierte que una crisis financiera global amenaza décadas de avances contra el VIH, a pesar de la resiliencia de las comunidades y la innovación nacional.