La JIFE examina las crecientes presiones sobre el sistema mundial de control de drogas, desde las drogas sintéticas y el acceso a medicamentos hasta la situación de fragmentación en la Comisión de Estupefacientes.
La directora ejecutiva saliente de IDPC, Ann Fordham, reflexiona sobre la evolución de la política global de drogas, el crecimiento de la incidencia de la sociedad civil y la necesidad urgente de defender los logros alcanzados con tanto esfuerzo.
El IDPC saluda la Resolución 60/26 como una afirmación histórica de la autoridad del Consejo para abordar las implicaciones en derechos humanos de la política de drogas, fortaleciendo el sistema de derechos humanos de la ONU y reforzando los llamamientos a favor de políticas de drogas basadas en la salud, los derechos y la evidencia a nivel mundial.
La OMS ha mantenido la estricta clasificación internacional de la hoja de coca, conservando las restricciones pese a la evidencia sobre su seguridad y su uso ancestral por pueblos indígenas.
Mientras las Naciones Unidas ponen en marcha una profunda reforma institucional, un nuevo informe del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC) lanza una advertencia contundente: la política internacional de drogas está fracasando.
IDPC evalúa el estado actual de la política internacional de drogas, analizando los avances logrados, identificando desafíos nuevos y persistentes, y formulando recomendaciones para el futuro de dicha política.
La decisión de la OMS reabre un debate global sobre si la fiscalización internacional se basa en la protección de la salud, o se inclina por criterios desactualizados con sesgos coloniales y geopolíticos.
La JIFE advierte contra las respuestas extrajudiciales a los delitos de drogas y llama a un control de drogas basado en los derechos, proporcional y centrado en la salud.
Tras seis décadas de prohibición, la OMS revisa la clasificación de la hoja de coca, reabriendo un debate histórico sobre ciencia, cultura y justicia en las políticas de drogas.
El IDPC participó en los debates temáticos de la CND de este año para pedir una reforma audaz y basada en la evidencia, instando a los gobiernos a apoyar al nuevo panel de expertos que revisa el sistema de control de drogas de la ONU y a garantizar la plena participación de la sociedad civil.
White et al. sostienen que la evidencia científica, cultural y jurídica distingue claramente la coca de la cocaína, y que la política mundial de drogas debe corregir esta antigua clasificación errónea arraigada en prejuicios coloniales.
Productores y consumidores tradicionales de hoja de coca rechazan la postura de su gobierno ante la OMS, instando a la organización a excluir la coca de las listas, reconocer sus usos culturales y medicinales, y respaldar la investigación y las políticas basadas en derechos.