En el año 2012 se cumple el centenario del sistema internacional de fiscalización de estupefacientes y se registra el primer caso en que un Estado ha denunciado formalmente uno de los tratados de control de drogas de la ONU. Así pues, el 55º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes (CND), celebrada en Viena del 12 al 16 de marzo, se presentaba como un acontecimiento fascinante y las expectativas no quedaron defraudadas.

Como era de esperar, los Estados miembros que son partidarios del régimen actual loaron sus virtudes y destacaron su relevancia transcurridos cien años desde el Convenio Internacional del Opio de La Haya, una opinión que encontró apoyo en las declaraciones y posturas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. Estos organismos procuraron garantizar –y lo consiguieron en cierta medida– que esta perspectiva de celebración se convirtiera en la narrativa dominante del encuentro.

No obstante, algunas Partes de las convenciones expresaron abiertamente su descontento con la arquitectura fundamental para el control de drogas de la ONU, un hecho sin precedentes en las salas de conferencias del Centro Internacional de Viena. Además de estas visiones encontradas, se vivieron también debates más familiares en torno al mandato de la JIFE y la participación de la sociedad civil.

Este informe busca ofrecer un resumen de lo que sucedió durante el encuentro, incluido en algunos actos paralelos, así como cierto análisis de las discusiones y los debates clave, entre los que cabría destacar el que defiende reafirmar el régimen y el que
aboga por reformarlo.

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