La semana pasada el tema de ‘Modernizar la aplicación de la ley’ fue el centro de atención en la sede de la ONU cuando las Misiones Permanentes ante las Naciones Unidas de Suiza y Republica Checa copatrocinaron un programa junto con el Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDCP), Harm Reduction Coalition, el programa de investigación en seguridad internacional de la Chatham House y el International Institute for Strategic Studies (IISS) llamado “Modernizar la Aplicación de la Ley”. Destacando un panel internacional de académicos y personal de aplicación de la ley incluyendo al profesor David Bewley-Taylor (Universidad de Swanse, Reino Unido), Dr. Vanda Felbab-Brown (Brookings Institute, Washington D.C.) y el Jefe de Policía interino Jim Pugel (Seattle), el evento busco promover el debate sobre los actuales retos de aplicación de la ley sobre drogas, el concepto de manejo de mercados de drogas para la reducción de daños y sus implicaciones para estrategias de aplicación de la ley futuras. El programa fue moderado por Heather Haase del IDPC y de Harm Reduction Coalition y tuvo una buena concurrencia por parte de la comunidad de la ONU y la sociedad civil.

El primer ponente fue el profesor David Bewley Taylor, quien ofreció un panorama general del proyecto Modernizar la Aplicación de la Ley y sus objetivos clave. Ofreciendo los antecedentes del proyecto, explicó que durante décadas la aplicación de la ley se ha centrado en reducir en tamaño de los mercados de drogas ilícitos buscando erradicar la producción de drogas, así como su distribución, pero estos métodos han fracasado en sus objetivos de decrecer significativamente tanto la oferta como la demanda de drogas. Como resultado, resulta necesario ajustar las estrategias de aplicación de la ley: el nuevo reto es gestionar los mercados de drogas desde las estrategias policiales de manera que se minimice el daño a las comunidades.

Minimizar los daños es particularmente relevante en el caso de la violencia relacionada con drogas. Debatiendo la relación entre la violencia y los mercados de drogas, el profesor Bewley-Taylor explicó como las acciones de aplicación de la ley pueden afectar – e incluso causar– violencia relacionada con drogas. Asimismo, apuntó el reconocimiento creciente de que los poderes de aplicación de la ley pueden ser usados para moldear de manera constructiva estos mercados y señaló varios conceptos subyacentes, especialmente enfocándose en la necesidad de un cambio de los indicadores hacia “métricas que importan”– desde métricas preocupadas por los números de arrestos relacionados con drogas, incautaciones o hectáreas de cultivos erradicados a medidas relacionadas con la salud pública y con el bienestar de las comunidades. También debatimos la necesidad de objetivos selectivos en los esfuerzos de aplicación de la ley en torno a áreas en las que se puede lograr un mayor impacto sobre los daños, y concentrando las acciones de aplicación de la ley con respecto a los niveles de daño causados por las personas en el mercado (en vez de centrarse en los objetivos más fáciles de atrapar.)

El profesor Bewley-Taylor presentó entonces los objetivos centrales del programa, apoyado por una serie de publicaciones, así como por un desarrollo de redes y seminarios. Terminó expresando la esperanza de que “nos movamos hacia el Examen de Alto Nivel en Viena y hacia la UNGASS sobre drogas de 2016 con una visión diferente acerca de la aplicación policial de las políticas de drogas” 

Vanda Felbab-Brown, Professor David Bewley-Taylor, Interim Chief of Police Jim Pugel and Heather Haase.

A continuación, la Dra. Vanda Felbab-Brown presento su informe “Disuasión dirigida, señalamiento selectivo, tráfico de drogas y crimen organizado: conceptos y pragmatismos” (así como varios conceptos abordados en otros informes de la serie) centrándose en los esfuerzos de aplicación de la ley en el contexto de los mercados de droga globales. Ofreciendo una visión general del cambiante mercado de drogas mundial, apuntó que mientras cada país es diferente y no se puede aplicar el mismo rasero a todos, hay algunas cuestiones que normalmente se evidencian en todos los terrenos. Esto incluye que no solo podemos salir del problema “arrestándolo” sino que tampoco que tampoco podemos “erradicarlo”: los esfuerzos de erradicación no han tenido un efecto duradero en los mercados debido al “efecto globo”. Los mercados de drogas plantean serias amenazas a los estados y las sociedades – incluyendo la violencia – y es por tanto crítico como estos mercados son gestionados.

Felbad-Brown sacó a debate los métodos de aplicación de la ley tradicionales (exportados desde EEUU, particularmente desde Nueva York) como la tolerancia cero o la actuación contra objetivos de alto valor (persiguiendo a las cabezas de las organizaciones criminales) que han sido mayoritariamente inefectivas. A continuación, ofreció una alternativa: mientras que la aplicación de la ley se ha centrado tradicionalmente en la supresión del flujo de drogas, tiene más sentido enfocarse en la reducción de la violencia. Los mercados de drogas tienden por si mismos a esta priorización porque las drogas son un recurso infinitamente renovable; por lo que sería más efectivo centrarse en los daños asociados con los flujos en vez de en los flujos en sí mismos. Otro método es identificar las principales amenazas generadas por un mercado de drogas particular y aplicar los métodos de acción selectiva y disuasión focalizada para señalar a los delincuentes cuyos comportamientos son menos tolerados que otros (el tráfico será castigado, pero la violencia será mucho más castigada). Además, la actuación contra mandos intermedios es mucho más efectiva que la actuación contra efectivos de alto valor, ya que realmente es el estamento intermedio el que permite que una organización opere, mientras que en muchos casos la actuación contra objetivos de alto valor interrumpe una organización conduciendo a mayor violencia pero no a un cambio en las condiciones.

Por último, Felbab-Brown sugirió que el objetivo de la aplicación de la ley en conexión con los mercados de drogas debería ser modelar el comportamiento de los criminales de manera que éstos planteen las menos amenazas posibles a las sociedades. Además, abordó ciertos algunos de los aspectos relacionados con este objetivo, incluyendo la reducción, al menor nivel posible, la violencia de los criminales, su capacidad para corromper sociedades y su interacción con la sociedad. También señaló que estos objetivos deberían no solo lograrse a través del despliegue de métodos de aplicación de la ley, pero también con otras políticas que incluyan enfoques socioeconómicos para hacer frente a la criminalidad.

El último panelista fue el Jefe de Policía interino Jim Pugel, actuando como Jefe del Departamento de Policía de Seattle. El jefe Pugel describió un programa que pone varios de estos conceptos en práctica: el programa de aplicación de la ley de alternativas al encarcelamiento ( Law Enforcement Diversion Program, or “LEAD”) que opera en Seattle. El programa LEAD es una iniciativa coherente y defendida por un asociación de instituciones, organizaciones no gubernamentales, agencias y comunidades para ofrecer a los traficantes menores y no violentos de drogas una alternativa al encarcelamiento y una vida productiva mientras que permite a los residentes sentirse seguros y ahorrar dinero.

En primer lugar, discutio algunos de los retos a los que la aplicacion de la ley se enfrentó en Seattle y que hicieron aflorar el programa, incluyendo las quejas de los residentes y de los negocios sobre el alto nivel de tráfico de drogas en el centro citadino, la presión para arrestar a los traficantes minoristas, algunos de los cuales eran vendedores “de subsistencia” y las preocupaciones por el impacto de estos arrestos sobre las minorías raciales – como resultado de los cuales fueron demandados el departamento de policía y los fiscales.

Al final, se dieron cuenta de que el sistema era muy caro para todos los implicados, y que no producía resultados. Con el objetivo de lograr una mejor solución para la comunidad, numerosas partes interesadas, incluyendo ACLU, defensores públicos, la policía, los fiscales, los funcionarios electos, negocios locales y la comunidad, se asociaron, y, durante un período de 18 meses, se reunieron para definir los temas y ponerse de acuerdo en seguir adelante. El resultado fue el programa LEAD.

Jefe Pugel examinó a continuación el programa, incluyendo la elegibilidad para LEAD (que implica factores como la cantidad de drogas vendidas o poseídas, si la persona es susceptible de desvío, y si la persona explota a los demás o ha cometido un delito violento) y cómo funciona: en el momento de la detención, el oficial ofrece al detenido la opción de ir a la cárcel o ir a ver a un  supervisor de casos. El supervisor del caso de un proveedor de servicio realiza una evaluación inicial en la estación de policía, y en una semana se realiza una evaluación de 3 horas. El programa trata de satisfacer las necesidades de la persona sobre una base holística, considerando, si necesario, el tratamiento, vivienda u otros servicios. Cualquier tratamiento está basado en la reducción de daños, y una persona puede estar en el programa de forma indefinida.

Una breve participación de la Audiencia, siguió al panel de expositores. En ella, la discusión regresó a los ejemplos de "las métricas que importan" - métricas basadas en la salud de la comunidad, tales como las tasas de VIH / SIDA, la violencia relacionada con las drogas (en especial homicidios), y el nivel de penetración de grupos criminales en los procesos políticos fueron citados como ejemplos. Se señaló que las dificultades de medir métricas "más inteligentes" no nos deben impedir su uso - y que hay muchos índices que ya están disponibles, tales como los índices de desarrollos humanos.

Al día siguiente, el profesor Bewley-Taylor y la Dra. Felbab-Brown, junto con Virginia Comolli, Investigadora Asociada de Amenazas Transnacionales en el IISS, presentaron un programa similar ante una audiencia de funcionarios de Estados Unidos, expertos en seguridad, miembros de la comunidad de la reforma de la política de drogas y personal de la embajada en IISS-USA en Washington, DC. Durante su estancia en Nueva York, Jefe Pugel también hizo una presentación sobre el programa LEAD a un grupo de fiscales del estado y de distritos, profesionales de la salud pública y fuerzas del orden de todo el estado de Nueva York. Esto fue llevado a cabo en una reunión celebrada por la Drug Policy Alliance y Open Society Foundations (OSF), en las oficinas de OSF en Nueva York.