La reunión revisará los avances desde 2021 y dará forma a una nueva Declaración Política, estableciendo compromisos globales y mecanismos de rendición de cuentas para la respuesta al VIH hasta 2030.
Kipkoech et al. estiman que las interrupciones podrían provocar miles de infecciones adicionales por VIH y VHC entre las personas que se inyectan drogas.
Las comunidades y la sociedad civil de EECA llaman a los gobiernos a garantizar que la Declaración Política sobre el VIH y el SIDA de 2026 proteja las respuestas lideradas por la comunidad, elimine las barreras punitivas y sostenga la reducción de daños.
The Lancet subraya cómo las leyes punitivas sobre drogas siguen alimentando el riesgo de VIH, el estigma y la exclusión de las personas que usan drogas, pese a los crecientes llamamientos a la reforma. Más información, en inglés, está disponible abajo.
El impacto salvavidas de una red comunitaria de distribución de naloxona y una sala de consumo supervisado demuestra que priorizar el cuidado salva vidas.
La OMS, ONUSIDA y la UNODC ofrecen orientación paso a paso para implementar y ampliar estos programas esenciales de reducción de daños para prevenir el VIH, la hepatitis C y las sobredosis.
Principales países donantes han reducido sus compromisos con el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, generando una brecha de financiación de miles de millones de dólares que amenaza con revertir décadas de avances y poner en riesgo millones de vidas. Más información, en inglés, está disponible abajo.
INHSU 2026 reunirá en Praga a personas dedicadas a la investigación, la práctica, la incidencia y a comunidades afectadas para avanzar en enfoques basados en evidencia sobre VIH, hepatitis y reducción de daños en contextos de uso de sustancias.
Schneider et al. sostienen que la criminalización del trabajo sexual y del uso de drogas empuja a las jóvenes trabajadoras sexuales a situaciones de mayor riesgo, socava la salud y los derechos, y llaman a la descriminalización, al suministro seguro y a la reducción de daños liderada por pares.
La falta de servicios de reducción de daños está acelerando una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento del mundo, lo que subraya la necesidad urgente de acceso a material estéril para el consumo de drogas, alcance comunitario y una respuesta nacional basada en la evidencia.
Gunaratne et al. revelan altos niveles de sobredosis no mortales e identifican factores estructurales, conductuales y de salud que exigen una ampliación urgente de la reducción de daños, el apoyo en salud mental y la prevención de sobredosis.
En un contexto de presupuestos de salud global en contracción, el Fondo Mundial aseguró 11.340 millones de dólares —muy por debajo de su meta de 18.000 millones— para continuar la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria.