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Cómo regular los estimulantes: Una guía práctica
EN AÑOS RECIENTES SE HAN DESARROLLADO IMPRESIONANTES AVANCES EN LA POLÍTICA de drogas. La regulación legal del cannabis ha cobrado impulso y un número cada vez mayor de países (incluyendo las principales economías mundiales) se han desplazado para permitir el uso no médico por los adultos. Al mismo tiempo, estamos viendo más investigaciones sobre los usos terapéuticos de drogas psicodélicas, lo que lleva revisar cambios en su estatus legal. El consenso mundial sobre la prohibición comienza a fracturarse.
Estos avances son bienvenidos, pero solo marcan un cambio parcial en la cuestión más amplia de cómo deberíamos regular las sustancias psicoactivas. Es muy posible, por ejemplo, legalizar el cannabis y los psicodélicos mientras se mantiene una prohibición general de otras sustancias. Transform ha abogado durante un largo tiempo a favor de un cambio integral. Nuestro caso a favor de una regulación legal no se limita a las drogas de menor riesgo, porque creemos que las oportunidades de reducción de daños que ofrece la regulación se aplican a todas las sustancias, incluso teniendo en cuenta (y, de hecho, debido a) las diferencias en el daño potencial.
Cómo podemos regular un mercado legal de drogas estimulantes continúa siendo uno de los temas más importantes, pero menos explorados, para la reforma de políticas de drogas. Por estimulantes nos referimos principalmente a la cocaína, anfetaminas y MDMA, que constituyen la gran mayoría de los estimulantes ilegales que se consumen a nivel mundial. El uso de estimulantes sigue aumentando, pero con demasiada frecuencia permanece al margen de los debates sobre reformas de políticas. Esto tal vez se pueda entender, tomando en cuenta la variedad de desafíos que presenta el uso de estimulantes, pero no puede ser una razón para evitar la pregunta. Si estamos de acuerdo en que la “guerra contra las drogas” ha fracasado, entonces necesitamos un enfoque de cómo regular las drogas, incluyendo los estimulantes, después de que la guerra haya terminado. Este libro busca analizar directamente este difícil problema y establecer un posible camino a seguir.
En nuestro libro Después de la Guerra contra las Drogas: Una Propuesta para la Regulacíon (2009), exploramos a profundidad los desafíos y opciones para regular diferentes drogas. Este libro se basa en nuestro trabajo anterior, proporcionando estructuras de modelos regulatorios más detallados. Establece opciones de sobre cómo tomar el control podría funcionar en la práctica. ¿Qué productos deberían estar disponibles? ¿Dónde, cómo y quién los produciría? ¿Quién los vendería, dispensaría y prescribiría, y dónde? ¿Quién tiene acceso al mercado? ¿Cómo aplicaríamos la mejor gama de herramientas regulatorias para cumplir con nuestros objetivos compartidos de salud pública y seguridad?
Este planteamiento no se trata de fomentar el consumo de drogas. Reconocemos el argumento de que la legalización puede aumentar algunas formas de consumo, y lo abordaremos con más detalle a continuación. Sin embargo, opinamos que, si se hace correctamente, la regulación legal proporciona una alternativa que puede afrontar de manera más eficaz los riesgos de las drogas y sus mercados, tanto para quienes las consumen como para la sociedad en general. Este libro analizará sistemáticamente las razones por las cuales necesitamos regular los estimulantes, qué significa la regulación y cómo podría implementarse para diferentes sustancias.
Explorar las opciones de políticas para regular los estimulantes crea desafíos políticos muy particulares. El apoyo público para cambiar la regulación del cannabis está relacionado con el hecho de que se percibe relativamente como de bajo riesgo, pero también se utiliza de forma muy generalizada y está culturalmente arraigado en muchas sociedades. La MDMA, la cocaína y las anfetaminas se encuentran en un espacio cultural diferente. Los estimulantes se perciben como relativamente riesgosos en comparación con el cannabis, y el uso de píldoras y polvos puede parecer más “antinatural” y extraño. También a menudo se les percibe como indulgentes y hedonistas, o se les asocia con un comportamiento impredecible. Particularmente en sus formas más concentradas, algunos estimulantes tienen el potencial de provocar una dependencia severa y daños considerables para la salud.
Sin embargo, los estimulantes se utilizan cada vez más y la producción se está expandiendo para satisfacer la demanda creciente. Los últimos datos generales de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) sugieren (de manera conservadora) que en 2018, 27 millones de personas consumieron anfetaminas, 21 millones de personas consumieron MDMA y 19 millones de personas consumieron cocaína. Los riesgos para la salud que enfrentan las personas que usan estimulantes ilegales son significativos, por aumentos en la potencia de la MDMA y la cocaína, hay riesgos por venta indebida, presencia de agentes aumentadores y adulterantes, así como una falta total de información sobre la potencia o pureza de las drogas para informar un uso más seguro. En Inglaterra y Gales, las muertes relacionadas con la cocaína aumentaron por séptimo año consecutivo en 2018 a 637, lo que representa un aumento de tres veces en poco más de una década y un aumento de diez veces en 20 años. En EE. UU., las muertes relacionadas con estimulantes se duplicaron entre 2015 y 2017, alcanzando niveles récord.
