Por Amaya Ordorika, Andrés Hirsch Soler, Jorge Herrera Valderrábano, Miguel Villegas Ortega, Monserrat Angulo, Montserrat Castillo Portillo, y Zara Snap - Instituto RIA y ReverdeSer Colectivo

México atraviesa por una grave crisis de derechos humanos generalizada en todos los órdenes de gobierno. Ésta es una situación latente desde hace más de un siglo, pero que se ha evidenciado y visibilizado mayormente durante las últimas décadas. Comprender esta situación nos obliga a revisar una serie de causas y consecuencias que se reconocen como motores de la situación de violencia que afronta el país.

En el último siglo se pueden identificar algunos momentos históricos clave de violencia de Estado dirigida hacia diversos grupos sociales, tales como la desaparición de personas provenientes de china en el norte del país durante 1911, la matanza de Tlatelolco en 1968, la matanza del Jueves de Corpus en 1971, la matanza de Tula en 1982, de Acteal en 1997 o de Aguas Blancas en 1995; la masacre de San Fernando y Allende en 2011 o la de Tlatlaya en 2014, y la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, en 2014. 

Un elemento que comparten todos estos sucesos es la participación del Estado como perpetrador de la violencia, y es relevante el cambio de los grupos paramilitares hacia la figura del crimen organizado como el otro actor relevante en estas situaciones; al menos en lo discursivo. La masacre de Tlatelolco fue un acto de represión entre fuerzas militares y paramilitares a una manifestación del movimiento estudiantil, con el fin de evitar movilizaciones durante los Juegos Olímpicos México 68, como lo han documentado diversos autores. La matanza del Jueves de Corpus de 1971, también fue un acto represivo a una movilización estudiantil. En este caso, el grupo paramilitar Los Halcones atacó a una marcha estudiantil en tres ocasiones asesinando a alrededor de 120 estudiantes con apoyo logístico y equipamiento de la policía y el ejército. El tercer ataque esa noche sucedió en el hospital donde atendían a las personas heridas. La matanza de Acteal fue una incursión y ataque paramilitar a una organización tzotzil pacifista en Chiapas en el que se tiene registro de uso de municiones del ejército, aunque oficialmente se comunicó como un conflicto étnico-religioso.

Sin embargo, es a partir de los sucesos a mediados del Siglo XX que entra un actor novedoso en el panorama de los conflictos violentos en México, ya sonado desde los años 70’s en Norteamérica y Europa, el crimen organizado dedicado al tráfico de drogas. A este nuevo actor se le nombró ‘narcotráfico’ y en la década de los 80’s aparece en medios de comunicación el término ‘cártel’ para las organizaciones criminales de Colombia y México. La narrativa oficial de las masacres de este siglo ha mostrado a un actor que no es el Estado, ni el mercado, como el enemigo principal: es el crimen organizado, o narcotráfico. Es importante destacar también que las versiones ‘oficiales’ (aquellas que emergen desde las instituciones de gobierno) de las masacres de este siglo identifican a este actor particular como un enemigo público o amenaza a combatir, y como si fuera un actor ajeno a los intereses del gobierno, a diferencia de los grupos paramilitares.