Por Luis Felipe Cruz Olivera, Teresa Garcia Castro, Kathryn Ledebur, and Isabel Pereira

En América Latina, la vida de las mujeres que se dedican al cultivo de plantas destinadas a mercados ilícitos engloba varias formas de discriminación: por ser mujeres, por ser campesinas y por derivar su sustento de una actividad declarada ilícita. La llamada “guerra contra las drogas” y la marginación del mundo rural se han convertido en muros tras los cuales se oculta e invisibiliza el papel de las mujeres como agentes de la transformación social. Más allá de los múltiples desafíos que enfrentan, las mujeres cultivadoras de coca y amapola han desempeñado un papel fundamental en el mantenimiento y la mejora de los medios de vida rurales, el cuidado de las familias, la organización comunitaria y los movimientos sociales. Desde su lucha por la reivindicación de derechos de los movimientos cocaleros en Bolivia hasta su aporte en la construcción de paz en Colombia, las mujeres cultivadoras son cruciales como agentes de cambios en sus comunidades. Su activa participación—ya sea en organizaciones campesinas, asambleas, mingas, sindicatos agrarios, u otras expresiones colectivas—les ha proporcionado nuevas herramientas y conocimientos para interactuar con entidades del gobierno y alcanzar importantes objetivos locales. Las mujeres cultivadoras de coca o amapola no solo generan conocimientos y capacidades en sus territorios, sino que contribuyen a diario a la transformación y mejoramiento de sus realidades, las de sus familias y sus localidades. Dado el silencio y el vacío de información frente al papel de las mujeres en la vida comunitaria en zonas de cultivos declarados ilícitos, el presente informe explora quiénes son las mujeres cultivadoras, sus contextos socio-económicos, su involucramiento en la producción de cultivos destinados a mercados ilícitos, sus experiencias de organización y su participación en procesos de toma de decisiones, teniendo en cuenta dos casos de estudio, Bolivia y Colombia. De igual manera, el informe presenta recomendaciones enfocadas en garantizar la participación de las mujeres cultivadoras en la vida política y pública a todos los niveles de la toma de decisiones.