Como desarrollo del punto relacionado con el cumplimiento al acuerdo de paz, que es una de las exigencias del Pliego Nacional del Paro, las organizaciones que elaboramos y apoyamos esta comunicación, nos dirigimos a ustedes con el ánimo de solicitarles la inclusión de los siguientes puntos en la discusión relacionada con el cumplimiento del punto 4 del acuerdo de paz, que busca la “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”, dado que, el gobierno no solo ha incumplido sus compromisos en esta materia, sino que impone medidas regresivas en contra de la filosofía del acuerdo y de la realidad mundial que busca la justicia social para quienes han sido víctimas de la guerra contra las drogas.

Quienes aquí suscribimos, hemos venido reiterando en la actualidad y durante años, la urgente necesidad de abrir el debate para reformar la política de drogas desde la evidencia técnica y científica, global y local.

Estas son nuestras razones:

Como lo anticipaban los estudios prospectivos del posconflicto, el narcotráfico ha aumentado su influencia en la violencia en Colombia, así: 1) La guerra por el territorio dejado por la guerrilla de las FARC luego de la Firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera; 2) El ingreso de nuevos actores armados a Colombia en calidad de protagonistas e intermediarios en la cadena de valor de la cocaína, que ha dejado no solo a un nuevo crimen organizado, sino a cientos de desaparecidos, masacrados y desplazados desde los contextos locales y transnacionales; 3) Las muertes de indígenas y campesinos en el Cauca relacionadas con la disputas del tráfico ilegal de marihuana; 4) La violencia urbana en barrios y comunas derivadas de la lucha por el microtráfico y de estos grupos violentos con las autoridades; 5) los efectos desproporcionados que tiene el narcotráfico en las mujeres rurales, niñas y población lgbti, en especial por las violencias de género en las zonas con presencia de cultivos de uso ilícito, de producción y comercialización de sustancias psicoactivas. Son solo algunas muestras del poder violento y de corrupción del narcotráfico, que se extiende a cabeceras municipales, capitales y a todas las capas de la sociedad.