En el estado de Kachin, en Myanmar, un centro de encuentro para mujeres se ha convertido en algo más que un servicio de reducción de daños. Con motivo del Día Internacional de las Mujeres, hablamos con Thinzar Tun (AHRN Myanmar) sobre por qué este centro es un lugar tan especial.

Durante décadas, la guerra contra las drogas ha tenido graves repercusiones en millones de vidas. Entre otras cosas, ha generado nuevas formas de marginación, tasas de encarcelamiento preocupantes y un amplio abanico de ‘consecuencias no deseadas' de las políticas de control de drogas, desde la corrupción y la injusticia a la violencia en los mercados ilícitos. En la mayor parte del mundo, por motivos relacionados con las desigualdades que suele sufrir las mujeres por motivo de género, estas se ven afectadas de manera desproporcionada por los efectos de las políticas en diversos grados. Hace poco que este tema ha empezado a recibir cierta atención en el mundo del activismo de las políticas de drogas.

Cuanto más indagamos, más detalles descubrimos —y, a veces, más nos indignamos— sobre las duras repercusiones de las políticas de control de drogas sobre las vidas de hombres y mujeres en todo el mundo. Sin embargo, en un momento en que miles de mujeres se han sentido empoderadas con el auge del movimiento #Yotambién, es importante resaltar que el cambio es posible y que determinadas iniciativas pueden dar lugar a unos avances que merecen celebrarse.