Las cocaínas fumables menudo se definen como “las drogas más nocivas” y se consideran como una amenaza para la salud pública y para la seguridad pública en los centros urbanos de muchas grandes ciudades. Por este motivo, las personas usuarias suelen ser objeto de actitudes hostiles y estigmatizantes.

El mercado de cocaína fumable se estableció hace décadas, por lo que no se trata de un fenómeno nuevo. En lugar de desaparecer, está experimentando una expansión paulatina, y ha pasado de constituir un hábito bastante localizado y aislado en la región andina en la década de 1970 a tener un alcance que se despliega en todas las direcciones, en toda América del Norte y del Sur, incluidas las regiones del Caribe y América Central. Las sociedades del continente americano han convivido con las cocaínas fumables durante más de cuatro décadas, pero —aunque resulte sorprendente—, existen pocos estudios sobre la evolución del mercado y pocas pruebas de primera mano sobre cómo se comercializa realmente esta sustancia y cómo la utilizan millones de personas en la región.
 
Este informe presenta un estudio de la información recopilada por una red de investigadores e investigadoras, y trabajadores y trabajadoras de calle, y reunida por el TNI entre 2014 y 2018. Nuestro objetivo consistía en entender cómo funcionan realmente los mercados locales de cocaínas fumables en América Latina y el Caribe. En la primera fase, se pidió a investigadores de siete ubicaciones urbanas distintas, desde México hasta Argentina, que recopilaran datos sobre el volumen y las características del mercado, con el fin de dibujar una panorámica de la situación actual. En una segunda fase, se solicitó más información para definir las respuestas en materia de políticas frente al uso de estimulantes, con un especial acento en las medidas de reducción de daños.

Las distintas formas de violencia a las que se enfrentan las personas usuarias de cocaína fumable se deben reconocer y ser atendidas por los servicios públicos. Todas las intervenciones de políticas en el ámbito de la calle deben perseguir el objetivo de acabar con estigmas y encontrar soluciones prácticas concretas a los problemas inmediatos con que se topan las comunidades de usuarios; iniciativas inspiradas en el concepto amplio de “cama, pan y baño”.

En el proceso de formulación de un marco de políticas más amplio, se debe consultar e implicar a las propias personas usuarias, lo cual posibilita que la propia comunidad pueda comprobar y evaluar sus efectos. Las experiencias acumuladas en la última década en varias de las ciudades mencionadas en este informe constituyen un argumento sólido a favor de desarrollar modelos de políticas públicas que combinen todas las características anteriores y a los que se otorguen el valor y los recursos que merecen. Una evaluación sistemática de estas experiencias en toda la región podría contribuir a formular políticas más humanas y eficaces en relación con los diferentes tipos de cocaína fumable.