Este informe investiga los esfuerzos y estrategias de erradicar los cultivos de coca y amapola a lo largo de los años y  identifica diez lecciones para promover políticas más exitosas y menos nocivas.

A pesar de los billones de dólares gastados en las estrategias de erradicación agresiva, la producción de cultivos de coca y amapola sigue robusta, y el valor de la cocaína y heroína en los EE. UU. ha caído desde los principios de 1980.  Durante dos décadas, de acuerdo con los estimados de los EE.UU., cultivos de coca en la región andina han bordeado alrededor de 200,000 hectáreas.

El fracaso de las campañas de erradicación para lograr reducciones sostenibles  de cultivos de coca y amapola provoca un énfasis aumentado en crear vidas alternativas que permiten a agricultores alejarse de la dependencia en los cultivos de coca y amapola.  Esperamos que Desarrollo Primero contribuirá a esta transición larga esperada a una estrategia más exitosa.

El informe argumenta que una secuencia apropiada es fundamental para exitosamente reducir cultivos destinados a mercados ilícitos: desarrollo necesita ser primero. Las campañas de erradicación resultan contraproducentes sin que vidas alternativas para los productores se encuentren firmemente establecidas. Además, la política de desarrollo debe ser concebida e implementada en cooperación con los agricultores afectados y sus comunidades.

El informe reconoce que hasta las estrategias mejores designadas para desarrollo rural se demoran en mostrar resultas y que el impacto será limitado si los mercados lucrativos de cocaína y heroína continúan a expandir en el mundo.