Para los narcotraficantes colombianos que envían cocaína a Europa, la ubicación geográfica de las Antillas Neerlandesas, Aruba y Surinam es muy conveniente, pues desde esos países hay bastantes vuelos directos a uno de los aeropuertos con más tráfico de Europa: Schiphol en Ámsterdam. Entre 2001 y 2004, las incautaciones de cocaína en los Países Bajos y las Antillas Neerlandesas aumentaron de manera espectacular. Debido al gran número de personas que intentan pasar drogas de contrabando en vuelos comerciales, las autoridades implementaron una política de ‘monitoreo total’ a todos los pasajeros en todos los vuelos que parten de determinados aeropuertos con destino también a determinados aeropuertos.

En vez de intentar asustar a los potenciales traficantes con la amenaza del encarcelamiento, los holandeses se propusieron aumentar la tasa de interceptación hasta un punto en el que el contrabando no fuera rentable. En otras palabras, la atención se centró en las drogas, aplicando el llamado ‘enfoque en las sustancias’, en lugar de enfocarse en las personas que las transportan, y se basó en la idea de incapacitar la ruta de tráfico, en vez de usar la tradicional amenaza de encarcelación como disuasivo. Con buenos resultados.

RECOMENDACIONES

  • Medidas alternativas: Las medidas alternativas aplicadas en el Plan de acción de Schiphol demostraron ser una buena alternativa para el efecto disuasorio del encarcelamiento. De hecho, para los correos con la droga en el cuerpo la expulsión de ésta bajo supervisión médica, seguida de la liberación de la persona con una prohibición de viaje para evitar la reincidencia, es una respuesta constructiva destinada a la salud, la rehabilitación y la prevención del tráfico. Al mismo tiempo, se le quita una enorme carga al sistema penitenciario y al aparato judicial, permitiendo que se dé mayor atención a las  organizaciones delictivas de tráfico de drogas.
  • Posición en la cadena del tráfico como factor determinante para las penas: Las pautas holandesas para la imposición de penas se basan en una combinación de la posición del traficante (dependiendo de si es mula u organizador) y de la cantidad que se le ha encontrado. Sin embargo, quienes transportan droga en su cuerpo o en su equipaje a menudo no son informados de la cantidad que llevan. La constitución física determina la cantidad que una mula es capaz de transportar internamente, por lo que es arbitrario castigar a alguien únicamente sobre la base de la cantidad. Por lo tanto, al considerar una condena tendría más sentido tener en cuenta la función del correo de droga, su posición y responsabilidad en la operación, que la cantidad transportada.
  • Prevención de los correos de droga: Se ha demostrado que un enfoque centrado en las sustancias es eficaz como medida preventiva contra el tráfico de drogas desde las Antillas Neerlandesas, Aruba, Surinam y Venezuela. Es lamentable que el Gobierno holandés abandonara este enfoque en cuanto el número de correos de drogas llegó a un nivel que el sistema judicial estaba en capacidad de absorber y que optara por retomar el enfoque disuasorio del encarcelamiento, cuya eficacia es cuestionable. Según la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y el Banco Mundial “esta renuencia a promover la interdicción centrada en las sustancias es lamentable, porque el experimento del control total representa una innovación digna de una mayor promoción y de seguir siendo ensayada”.

EN CONCLUSIÓN

Después de que los métodos convencionales no resultaran aptos para hacer frente al enorme flujo de correos de droga al aeropuerto de Schiphol, el Gobierno holandés eligió un nuevo enfoque centrado en la sustancia y destinado a incapacitar la ruta de tráfico. Al mismo tiempo, se le ahorró al sistema judicial la enorme cantidad de casos de correos de droga. Con la ayuda de los controles previos al vuelo, se incapacitaron las rutas y se obtuvo un efecto inmediato: en unos meses disminuyó drásticamente el número de correos de droga hacia Schiphol. La cooperación de las compañías aéreas con las listas negras de personas que fueron correos de droga demostró ser útil en la lucha contra la reincidencia local.

Lamentablemente, el éxito del Plan de acción de Schiphol también demostró que sacar una ruta del tráfico no disminuye la cantidad de cocaína que ingresa a un país, y mucho menos a Europa como zona de destino. Los controles totales no lograron tener un impacto significativo en la disponibilidad, la pureza o el precio de la cocaína en los Países Bajos o Europa en su conjunto. El Plan contribuyó probablemente a cambiar las rutas de tráfico hacia países más vulnerables con instituciones débiles, como los de África occidental. La pregunta es: ¿qué se puede hacer para evitar el cambio de rutas hacia otros países más vulnerables con pocos o nulos recursos para contrarrestar las consecuencias negativas del aumento de la corrupción y la violencia que van de la mano del narcotráfico?

Como es el caso de cualquier otro esfuerzo de reducción de la oferta, tampoco este Plan ha sido capaz de influir en la disponibilidad de las drogas. Los cambios sostenibles en los mercados requieren de una disminución de la demanda. Mientras tanto, es necesario evitar en lo posible las consecuencias negativas de la interdicción y el enfoque centrado en las sustancias representa uno de los enfoques más respetuosos con los seres humanos dentro del actual sistema internacional de fiscalización de drogas.