Por Amaya Ordorika Imaz y Zara Snapp / Animal Politico

El 19 de noviembre de 2020, el Senado de la República aprobó la Ley Federal de Regulación de Cannabis con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones, tomando un paso histórico en México. La votación se deriva de la jurisprudencia publicada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en febrero de 2019 que determinó que la prohibición del autocultivo de cannabis para uso personal, sin fines de comercialización, viola el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Después de dos años de debate, discusión y distintos dictámenes, el Senado avanzó y mandó una minuta aprobada a la Cámara de Diputados.

Con una fecha límite del 15 de diciembre del 2020, la Cámara de Diputados recibió la minuta con pocos días para contemplar modificaciones. Convocaron e implementaron unas audiencias públicas el 4 y 5 de diciembre del 2020 para escuchar a personas activistas, académicas, pacientes, especialistas, emprendedoras, usuarias, mujeres, cultivadoras y más a nivel nacional e internacional. Tomaron la decisión de pedir una prórroga más (la tercera en total desde 2019) y la SCJN la concedió hasta el 30 de abril de 2021, una nueva fecha límite en un nuevo escenario.

Cómo hemos explorado en otras entregas al blog, la ley Incluye tres vías de acceso: el autocultivo, las asociaciones cannábicas y un mercado regulado donde obliga al Instituto de Regulación y Control de Cannabis a realizar acciones afirmativas para la protección a comunidades afectadas por la prohibición y a mujeres. En vez de tener que demostrar la licitud de semillas, ahora la ley establece un registro gratuito de semillas que permitirá la conservación de genéticas nacionales.