Por Zara Snapp, Instituto RIA / Animal Politico

Están sucediendo cosas importantes alrededor de la planta de cannabis y, en México, se siente inminente la regulación. El voto en el Senado de la República sobre cannabis para uso adulto y personal tiene que suceder antes del 15 de diciembre de este año (según las prórrogas otorgadas y la jurisprudencia). Sin embargo, no es el único voto importante sobre cannabis que va a suceder este año.

A nivel internacional, después de años de análisis, algunos aplazamientos y numerosas reuniones explorando el tema, la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas votará sobre una serie de recomendaciones emitidas por un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (gracias a la pandemia, ahora la OMS es famosa). Además de liderar el tema de la emergencia sanitaria, la OMS tiene grupos de expertos sobre temas específicos y cuando se les solicita hacen recomendaciones técnicas.

La planta de cannabis fue fiscalizada internacionalmente por primera vez en 1925 bajo estándares científicos muy dudosos. Esto es sucedía cuando el moralismo iba ganando terreno  y, hasta la fecha, sabemos que siguen existiendo prejuicios hacia la planta. En la redacción de la Convención Única de Estupefacientes de 1961, la cannabis fue señalada de alto riesgo de “adicción” y con prácticamente nulos  usos medicinales. Después de múltiples estudios clínicos, investigaciones extensivas y millones de historias personales, sabemos que son afirmaciones alejadas de la realidad.
 
Antes de iniciar este reciente proceso en 2012, la última vez que el Comité de Expertos en Farmacodependencia de la OMS tuvo a la cannabis como punto de agenda en sus reuniones fue en 1968. ¡¿Qué?! Sí, se tardaron más de 44 años en revisar el estatus de una planta que ahora ha sido regulada para su uso medicinal en más de 30 estados en EEUU y 22 países en Europa.