Se presentó el resumen de la Encuesta Nacional de Consumo de SPA año 2019 que acabaría con una espera de 7 años, pues la ultima encuesta se realizó en el año 2013, sin embargo, la información suministrada es poca y parcial, no brinda información para responder si consumimos más o menos que años anteriores, y deja muchas dudas metodológicas. Aquí nuestra reflexión.

Las preguntas metodológicas del estudio.

Es un “Boletín técnico” de la encuesta, no es el informe final. El único documento que se conocen es un resumen con algunos anexos, por tanto, no permite explorar y conocer toda la información y datos sobre las sustancias que se consumen en Colombia y por cada departamento, tampoco permite hacer una comparación con otros estudios como el de Escolares o Universitarios, ni con los estudios de 2008 y 2013. Esta información no permite análisis profundos para tomar decisiones en temas de política pública.

Cambio de metodología OEA/Cicad a DANE: Aunque en la presentación del estudio se menciona en una diapositiva que se armonizaron estas dos metodologías, el boletín técnico no da cuenta de cómo se realizó esta ponderación y tampoco entrega los resultados de esta comparación. Se sabe que armonizar metodologías en cuanto al universo, la muestra, el tiempo y las preguntas es de los ejercicios de investigación más complejos y el boletín técnico no habla de esto.

Se preguntó más a los que menos consumen: El mayor peso de la muestra está entre los más viejos, que son los que menos consumen, es así que entre los 35 y 65 años son el 50% de quienes encuestaron, y tan solo el 15% tienen 18 a 24 años de edad que son el rango de la población que más consumen, en todos los estudios mundiales de sustancias psicoactivas legales e ilegales e incluso los estudios anteriores en Colombia. Quizás por esto algunas ya se arriesgan a plantear una diminución en el consumo, pues fue que le preguntaron a los más viejos que ya poco o nada consumen.

No hay igualdad en el tiempo de medición: Este estudio no tienen una periodicidad temporal, se debió hacer en el año 2018 para cumplir con el mismo lapso de los cinco años entre 2008 y 2013, pero se realizó un año después, a finales del año 2019.

No hay datos comparativos temporales y poblacionales.“El Boletín Técnico” no hace la comparación con los estudios de 2009 y de 2018, y tampoco con los estudios de Escolares y Universitarios. No sabemos si aumentó o disminuyó el consumo en comparación con los estudios de 2009 y 2018.

Las encuestas de hogares son limitadas para preguntar por drogas. Preguntar por el consumo de drogas, no es preguntar por el consumo de alimentos, existe un estigma, discriminación y sanción familiar y social por reconocer el consumo, por tanto, las estrategias logísticas de recolección de información son limitadas y el estudio no complementa sus resultados con otros datos sobre el consumo como por ejemplo: información de medicina legal, ingreso por intoxicaciones a urgencias, sobredosis, incautaciones de dosis mínimas, multas por consumo en espacio publico, grupos focales, entre otros.

Un descenso en contra de todas las tendencias de aumento de consumo a nivel nacional e internacional. Ya está claro que el “Boletín Técnico” no entrega la comparación de la encuesta del año 2019 con los años 2008 y 2013, tampoco con los estudios de universitarios y escolares, no obstante, al revisar los datos de las Encuestas de Consumo de SPA 2013, así como la Encuesta de Consumo en Población Universitaria,La encuesta de Consumo en Escolaresy el último informe de drogas de las Naciones Unidas en el año 2020, todos coinciden en la tendencia de aumento del consumo de sustancias ilegales, frente al descenso que podría observarse a simple vista en Colombia.

Colombia invierte menos del 3% en estrategias de prevención, atención y reducción de daños que permitan inferir el éxito de alguna estrategia o campaña para lograr su descenso. Colombia es además, uno de los países con las drogas más baratas en el mundo y de mayor disponibilidad como lo dice la encuesta mundial de consumo GDS2019. 

Sobre lo que nos dicen los datos y las oportunidades de actuar.   

La atención especial del consumo en Colombia debe fijarse en las sustancias legales como el alcohol (84%), el cigarrillo (33,3%) y la fuerza con la que aparecen dispositivos para administrarse nicotina sin combustión (5%), los medicamentos sin prescripción (1.8) y los inhalantes (1.6%). Este último grupo de sustancias inhalantes aparece en el grupo de las sustancias sustancias ilegales cuando no lo son, pues como se lee en la descripción todas son sustancias legales a las que se les da un uso indebido como por ejemplo el popper, el dick, el pegamento, la gasolina etc.

Disminuye el uso de cigarrillo convencional y aparece con fuerza el uso de dispositivos electrónicos para administrarse nicotina sin combustión. Los vapeadores y calentadores de tabaco aparecen con una edad de inicio de 23 años, lo que indica que, los más jóvenes no están entrando al consumo de nicotina por este medio como no lo han querido hacer creer. Por otro lado, el estudio indica que estos dispositivos pueden estar siendo utilizados como “una alternativa” de sustitución para reducir los riesgos y daños de fumar cigarrillo. Es importante que así como se diferencia en la encuesta de consumo, se diferencie en la regulación orientada hacia mayores de edad, reducción de daños y derechos de las personas consumidoras, siempre protegiendo los derechos los niños, niñas y adolescentes.

La edad de inicio de sustancias legales es de 18 años e ilegales de 19 años, lo que nos muestra que el consumo está ocurriendo principalmente en una edad adulta, puede considerarse que ya  dejó de ser un acto de rebeldía adolescente o fruto de un trauma de la salud mental, para convertirse en una experiencia que se asume en edad más adulta, con mayor responsabilidad. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan consumos a edades tempranas especialmente en contextos rurales, población indígena, zonas de conflicto, áreas urbanas que han sido ampliamente reportados a instituciones públicas, academia y organizaciones de la sociedad civil.

Entre los territorios que más consumen sustancias psicoactivas ocupan los primeros puestos, como en otros estudios, las tres ciudades del eje cafetero (Pereira, Manizales y Armenia) al lado del departamento de Antioquia que incluye a Medellín y su área metropolitana, sin embargo, causa alerta que el departamento de Putumayo sea el territorio de mayor consumo en sustancias ilegales, Cundinamarca el de mayor consumo en cigarrillos y Vaupés el de mayor consumo de alcohol. Estos datos confirman el reiterado llamado de atención por parte de comunidades, el ICBF, ONG y organizaciones de la sociedad civil sobre el desbordado aumento del consumo de SPA en niños, niñas y adolescentes de las comunidades indígenasque aún no cuentan con la atención adecuada por parte del gobierno nacional.

Estigmatización del consumo ritual de plantas tradicionales. Según Juan Daniel Oviedo director del DANE, la razón por la que el departamento del Putumayo ocupa el primer puesto en el consumo de sustancias psicoactivas ilegales, es debido al consumo de Yage y Cacao Sabanero por las comunidades, no obstante, este consumo hace parte de los rituales de las comunidades indígenas que no puede ser considerado como un consumo ilegal. Urge un análisis más contextualizado de los tipos de consumo para no estigmatizar los rituales de las comunidades indígenas.

No hay información sobre drogas de síntesis, NPS, LSD, 2CB, “Tucibi “entre otras: De acuerdo a los boletines regulares del Sistema de Alertas Tempranasdel Observatorio de Drogas de Colombia, en nuestro país se han descubierto cerca de 36 NPS en los últimos 10 años, sin embargo, los datos suministrados no muestran reportes del consumo de estas sustancias como son NBOME y 2CB, tampoco del tradicional LSD que aumento el consumo en población universitaria en un 800%entre el año 2009 y 2016. Tampoco aparece información de preparado conocido como “Tusibi”o mal llamada cocaína rosada, que es la sustancia de mayor crecimiento y experimentación en los últimos 5 años.

Tan solo el 2% de personas informó que necesitaba tratamiento. La gente, en su gran mayoría, cree que no necesitan tratamiento y que por tanto maneja y gestiona su consumo, esto podría orientar los esfuerzos a que las personas que ya consumen, obtengan información de reducción de riesgos y daños que les permita gestionar sus consumos y no transitar a consumos problemáticos.

En conclusion, esperamos la publicación del informe completo y detallado tanto en la metodología, como en la ponderación con otros estudios poblacionales y temporales para validar el detalle de los hallazgos. Esperamos el informe completo para conocer los detalles del consumo de todas las sustancias, especialmente las drogas de síntesis y NPS que son las de mayor presencia en los últimos años y que no aparecen en el boletín tecnico. Así mismo solicitamos la complementación de estos datos con otras fuentes para saber las razones, emociones e intereses que mueven a las personas hacia el consumo de sustancias más allá de saber que están consumiendo.

Por último, desconocemos cuáles fueron las motivaciones políticas para haber publicado este informe parcial e incompleto que deja muy mal parado al Ministerio de Justicia y el DANE, algo que no se había visto nunca antes en este tipo de publicaciones. De la misma manera pensamos que fue muy descortés haber negado que había preguntas en el chat de la presentación y cerrar sin responderlas.