El Jefe del Ejecutivo federal dijo declaró “el fin de la guerra contra el narco” a finales de enero pasado. Al mismo tiempo profundizó en la estrategia militarista de seguridad pública con la aprobación de la Guardia Nacional el pasado 21 de febrero, Guardia que, aunque tenga un mando civil, estará integrada en su mayoría por elementos del Ejército y la Marina, responsables del muchas de las violaciones de derechos humanos en pasados ejercicios. En materia de regularización, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se pronunció a favor de la legalización de la mariguana y la Suprema Corte de Justicia la Nación emitió cinco resoluciones que permiten su cultivo.

¿Qué hacer entonces con los cultivos de amapola, materia prima del opio, y cuyo precio se ha desplomado, afectando a miles de familias rurales en Guerrero? Ese el nuevo debate. Mientras tanto muchas violaciones de derechos humanos contra comunidades indígenas a manos de militares siguen en la impunidad.