Dos cifras preocupantes reveladas este viernes confirman que la siembra y la producción de cocaína está disparada en Colombia: la primera tuvo un aumento del 52 por ciento, mientras la segunda del 34 por ciento, de acuerdo con el informe anual del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci).

El informe indicó que este incremento de los cultivos se debe “a una reactivación de la actividad en zonas donde se había logrado algún nivel de control, no solo como efecto de las acciones de aspersión y erradicación, sino como efecto de acciones de desarrollo y seguridad en territorios previamente afectados”.

La meta del gobierno colombiano es erradicar un total de 100,000 hectáreas al año: 50,000 hectáreas forzosamente a través de la Fuerza Pública y otras 50,000 más con los programas voluntarios de sustitución. Los números preocupan tanto que el propio ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, planteó a principios de esta semana la posibilidad de renunciar a su cargo si no se cumplen estos objetivos.

Julián Wilches, exdirector de política de drogas del Ministerio de Justicia de Colombia e investigador asociado de Ideapaz coincidió en que los niveles de desarrollo en las zonas cocaleras se mantienen iguales y la situación es la misma desde hace 20 años.

“Cuando murió Pablo Escobar había menos de 50,000 hectáreas de coca. Eso quiere decir que no necesitamos grandes cantidades de cultivos de la mata para que haya narcotráfico. Acá la pregunta de fondo es ¿llegó la hora de replantear la política antidrogas y de tomar decisiones diferentes?”, concluyó.

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