La semana previa, durante su visita a Washington, el Secretario de Gobernación mexicano señaló que se destinarán mayores recursos de la Iniciativa Mérida a proyectos de prevención del delito y justicia penal.En el mismo sentido, el subsecretario de prevención y participación ciudadana de la misma secretaría, señaló haber percibido un interés genuino de  los Estados Unidos para apoyar la política de “Cortes de drogas”.

Estas Cortes o tribunales de drogas son un esquema que se ha difundido en años recientes tanto en ciudades de Estados Unidos como de Latinoamérica, con éxitos muy relativos. En México, a diferencia de los Estados Unidos y otros países, el consumo de drogas no es un delito en sí mismo, una característica esencial para entender por qué tal sistema no es una alternativa recomendable para México.

En general, el modelo de las cortes de drogas permite a presuntos delincuentes detenidos por primera vez, por delitos no graves cometidos bajo el influjo de sustancias, conmutar la pena de cárcel por tratamiento contra las adicciones. Este sistema -se dice-, ayuda entre otras cosas a: 1) disminuir el consumo de drogas, 2) disminuir el índice delictivo y 3) descongestionar el sistema carcelario.

Sin embargo, es necesario considerar que, al menos en el caso de México, (Monterrey donde se ha implementado el programa hasta ahora) no se ha demostrado que ninguno de esos supuestos suceda.

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