Notas de incidencia similar ha sido publicado para el contexto del Sudeste Asiático, África y Europa.


Las prisiones y los centros de detención representan un entorno de alto riesgo para la propagación de COVID-191, especialmente cuando impera el hacinamiento, ya que no pueden mantener están-dares adecuados de saneamiento e higiene, y tienen una limitada capacidad para asegurar el acceso a tratamiento médico. 

En varios países, el riesgo exacerbado de infección por COVID-19 en las prisiones, combinado con nuevas restricciones a las visitas y la comunicación con el exterior, ha intensificado la ansiedad y tensiones entre las personas recluidas, lo cual ha resultado en motines, evasiones y violencia.

Se requieren acciones urgentes para garantizar la protección y la salud tanto del personal de las prisiones como de las personas privadas de la libertad dentro de estos establecimientos, a fin de reducir los riesgos y consecuencias de una propagación de la infección por el COVID-19.