Las mujeres que viven en comunidades rurales enfrentan serios desafíos sociales y económicos como resultado de los estereotipos de género y la discriminación, los cuales impiden el acceso equitativo a oportunidades, recursos y servicios. Igual que a las mujeres en las áreas urbanas, a las del campo no se les reconoce, en general, el trabajo de criar y cuidar a niños y niñas, ni de administrar un hogar. Además, su papel crucial en garantizar la seguridad alimentaria –con la agricultura a pequeña escala y la cría de animales –, no siempre es reconocido o considerado una contribución esencial a la economía familiar ni al PIB del país.

Las prácticas y barreras culturales dificultan que las mujeres reconozcan incluso sus propios intereses y que estos sean visibles y tenidos en cuenta en los procesos de toma de decisiones. A pesar de la contribución esencial de las mujeres en las labores del cuidado, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria, sus derechos a la tierra o la remuneración de su trabajo no son reconocidos a menudo, debido a la existencia de estructuras predominantemente patriarcales.

Además de esta realidad, sobre las mujeres que viven en zonas rurales con presencia de cultivos de coca o amapola recae un estigma asociado con el hecho de obtener sus ingresos de una actividad penalizada. Inclusive, en algunas de estas zonas, las mujeres están en situaciones de mayor vulnerabilidad por los niveles de violencia que generan los grupos armados.

Aunque se han realizado esfuerzos locales para escuchar a las mujeres sobre sus realidades como habitantes de zonas con cultivos de coca o amapola, todavía hay una brecha importante en la comprensión de sus roles y tareas en las siguientes problemáticas: ¿Cuáles son los riesgos y las vulnerabilidades de las mujeres por participar en la producción agrícola de cultivos de coca o amapola? ¿Cuál es su rol y aporte a la economía familiar y regional? ¿Qué conocimientos y capacidades tienen? ¿Cómo pueden los programas de desarrollo alternativo aportar en la conformación y fortalecimiento de fuentes legales y sostenibles de ingresos? ¿En qué procesos organizativos han participado? ¿Cómo pueden los gobiernos nacionales y locales promover el potencial de las mujeres cultivadoras en los espacios de participación y toma de decisiones?