Por Martin Jelsma, Sylvia Kay and David Bewley-Taylor

Los cambios políticos ocurridos en los últimos cinco años han reconfigurado dramáticamente el mercado del cannabis. No solo ha habido un boom sin precedentes en el mercado medicinal sino que, siguiendo los cambios políticos en muchas jurisdicciones, un número creciente de países también se están preparando para la regulación legal del uso no medicinal. Tales movimientos son impulsados por el reconocimiento de la inefectividad probada de las políticas represivas durante décadas, que han acarreado graves consecuencias negativas y apuntan a proporcionar un amplio rango de beneficios en términos de la salud y los derechos humanos. Sin embargo, también hay serias preocupaciones acerca del despliegue de las dinámicas de mercado. Muchas compañías de cannabis con ánimo de lucro del Norte Global están compitiendo de manera agresiva para capturar los espacios lícitos que ahora se abren rápidamente en el multimillonario mercado global de cannabis. Esto amenaza con sacar del mercado emergente a los agricultores tradicionales de pequeña escala qua han sido marginalizados de países como Colombia, México, Jamaica, San Vincente y las Granadinas, Marruecos, Sudáfrica, India, Nepal o Tailandia – quienes también han suministrado al mercado ilícito por décadas. 

Es vital, por lo tanto, que no se pase por alto la situación socioeconómica de los productores tradicionales de cannabis en el Sur Global, en las discusiones actuales sobre el acceso de los pacientes al cannabis medicinal y la estructura emergente de los mercados regulados para el uso recreacional, particularmente en el Norte Global. No debería haber ninguna razón por la cual los agricultores de pequeña escala no puedan trabajar en asociación de mutuo beneficio con o junto a grandes compañías, con el uso de marcos regulatorios cuidadosamente diseñados. Tal enfoque iría más allá de las Responsabilidades Corporativas Sociales estándar para ayudar a asegurar no solo un apropiado enfoque de triple resultado (Triple Bottom Approach) de la rápida industria emergente del cannabis, sino que también contribuiría a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en aquellas partes del mundo en donde la erradicación de la pobreza y otras privaciones relacionadas son una preocupación. La Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas para el problema mundial de las drogas, reafirma el espíritu de la “responsabilidad compartida” sobre este tema. 

Este informe sostiene que los formuladores de políticas en los diferentes niveles de gobierno, deberían aprovechar las oportunidades que proporcionan los cambios dramáticos en el mercado de cannabis para ayudar a darle forma a su crecimiento y asegurar la transición a la legalidad de los productores de cannabis del Sur Global. Desde una perspectiva de desarrollo sostenible, esto podría significar implementar los estándares y trazar un rumbo que impulse una carrera hacia la cima, no hacia el fondo. Superando un conjunto mínimo de estándares legales, puede pavimentarse el camino para una perspectiva más favorable y equitativa que el caso del naciente mercado de cannabis lícito; lo que nosotros llamamos un modelo de comercio (más) justo. Conscientes de las complejidades en la definición de los términos “comercio justo”, “comercio con justicia” y “justamente comerciado” u otras variaciones de significado entre estos términos, y basándonos en muchos de los principios de alto orden desarrollados por lo que podría llamarse el “movimiento de comercio justo”, tal modelo debería, simplemente, construirse alrededor de una perspectiva de derechos, inclusión y ambiente sostenible para los compromisos con el mercado. 

La noción de comercio (más) justo de cannabis no es tan descabellada como parece a primera vista. Una revisión del mercado de cannabis en Estados Unidos en 2018, por ejemplo, encontró alrededor de una docena de organizaciones voluntarias a nivel nacional con regulaciones específicas para cannabis que consideran la certificación del cannabis como “ético”. Lo que esto significa en la práctica, sin embargo, varía considerablemente. Esto significa también enfrentar problemas en torno a los códigos voluntarios así como los desafíos relacionados con los estándares nacionales e internacionales que no son exclusivos del mercado del cannabis. De hecho, este informe usa ejemplos, cuando son oportunos, de otros sectores de bienes básicos y también mira lo que se puede aprender de las experiencias de la introducción de principios de justicia social en el mercado lícito de cannabis en Norteamérica (aunque este no es el foco principal). 

Además de incorporar literatura académica, literatura ‘gris’, documentos oficiales sobre comercio justo y política de drogas, así como reportajes de prensa sobre negocios de la dinámica industria del cannabis, este informe también presenta los resultados de una serie de talleres con un grupo de partes interesadas, que incluye representantes de las asociaciones de cultivadores de cannabis. Los eventos se desarrollaron en Jamaica y Colombia (agosto de 2018), Marruecos (noviembre de 2018) y Londres (febrero de 2019). Basado en los temas que surgieron de las discusiones en los talleres en los países productores tradicionales, el seminario de Londres ‘Opciones de Comercio Justo para el Mercado del Cannabis’ reunió a cerca de 25 académicos y profesionales en temas de políticas internacionales de drogas, comercio justo y justicia agraria. Partiendo de una revisión de la situación actual del cannabis medicinal y recreativo, el informe discute algunos de los asuntos claves acerca de la transición de la ilegalidad para los agricultores de pequeña escala. Luego se enfoca en algunas de las consideraciones clave en torno al desarrollo de mercados de comercio (más) justo y explora asuntos interconectados entre el productor, estándares de calidad, el consumidor/ usuario final y el mercado, las finanzas y los marcos de políticas de comercio. El informe concluye resaltando un número de asuntos clave para la consideración y ofrece un conjunto de principios clave para guiar la promoción y el desarrollo de un comercio (más) justo de cannabis.