Durante décadas, Colombia ha enfrentado el reto de promover el desarrollo y la paz en sus regiones cocaleras y detener el flujo de coca para fines ilícitos. En todo este tiempo, el país rara vez ha considerado la posibilidad de promover el desarrollo con coca, en parte porque el discurso nacional e internacional sindica al cocalero como uno de los causantes del narcotráfico. La industrialización de la hoja de coca: un camino de innovación, desarrollo y paz en Colombia busca visibilizar otra perspectiva, concibiendo a la coca como un producto agrícola con amplias oportunidades de industrialización en el marco de las leyes nacionales e internacionales. Este documento explora el potencial de la coca en aplicaciones tan variadas como la nutrición, la medicina natural, el cuidado personal, y la agro-industria sin olvidar los mercados históricos de usos culturales.

Este reporte aborda las siguientes preguntas sobre esta controvertida planta y su potencial para propuestas productivas: ¿cuáles son los beneficios de la hoja de coca para la nutrición? ¿Qué ejemplos hay en Colombia de iniciativas que fomentan la industrialización de la coca? ¿Existe un marco legal para el emprendimiento en Colombia basado en la hoja de coca? ¿Qué condiciones son necesarias para expandir el horizonte de la industrialización de esta planta?

El reporte propone ver la coca (Erythroxylum spp) como un producto agrícola y desarrollar con ella una industria que, primero, suministre buenos ingresos a sus cultivadores, segundo provea calidad en sus materias primas para los transformadores, y, tercero, asegure trazabilidad y control en su cadena productiva, acogiéndose a normas internacionales.

El reporte se divide en cuatro capítulos. El primero, “¿Qué nos ofrece la hoja de coca?” examina los beneficios de esta planta. Se describen los resultados de un estudio bromatológico reciente que explora el valor nutricional de la coca, cumpliendo con los requisitos establecidos por el regulador nacional para productos alimenticios. El capítulo concluye que la coca sí parece tener un alto potencial nutricional y sugiere un programa de investigación para corroborar esta hipótesis.

El segundo capítulo, “Experiencias de Industrialización”, describe emprendimientos colombianos entorno a la coca. Hace un mapeo de las iniciativas comerciales que han surgido en la zona gris del actual marco normativo. Este capítulo repasa brevemente los mercados de hoja de coca bolivianos y peruanos, y examina cómo estos países han facilitado el desarrollo de nuevos productos con usos tradicionales y modernos.

El tercer capítulo analiza el “Marco Normativo para Colombia”, esboza y analiza las leyes y regulaciones relacionadas con la coca. A pesar de los cambios políticos en el país, industrializar la coca para fines no-narcóticos sigue siendo un desafío. El marco normativo tolera una zona gris en el que operan pequeñas empresas, pero no ha definido normas que promuevan el crecimiento de la industria desde el cultivador hasta el usuario final. Hacemos un recuento de las leyes relevantes desde tiempos coloniales hasta la sentencia del Consejo de Estado en 2015 que amplió la estrecha ventana legal que permite la transformación y distribución de la coca.

En el cuarto capítulo, “Horizontes para la Industrialización de la Hoja de Coca”, se propone una estrategia para construir una industria entorno a los usos no-narcóticos. Describimos la experiencia de la alianza entre el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y el corregimiento de Lerma en el sur del Cauca. Esta alianza EstadoComunidad (la cual llamamos el Modelo Lerma) ofrece lecciones para construir gradualmente la industria de la coca y así reformar paso a paso el marco normativo. El Modelo Lerma se centra en atender el bienestar de las comunidades con innovaciones tecnológicas que benefician a toda la cadena productiva. Partiendo de las experiencias del Modelo Lerma y la región andina, concluimos con una propuesta que refuerza la política de desarrollo rural del Estado colombiano, en el marco del Acuerdo de Paz de 2016. Esta propuesta escala el Modelo Lerma en un programa de innovación social y tecnológica basado en pilotos sectoriales que permiten dinamizar la industrialización de la coca mientras construyen un sistema de control social de la coca. Esta estrategia contribuye a una política de droga y desarrollo rural más legítima y eficaz por medio de un proceso basado en la ciencia, la innovación y los beneficios compartidos, invitando a todos los sectores sociales y políticos de un país polarizado.