Por México Unido Contra la Delincuencia

En muchos países del mundo, una de las consecuencias negativas más devastadoras de la “guerra contra las drogas” ha sido la rápida expansión de la población carcelaria debido al encarcelamiento de infractores menores de las leyes de drogas. Esta tendencia de encarcelamiento masivo no ha tenido un impacto notable en los niveles de consumo ni en el alcance de los mercados de drogas, los cuales, a su vez, continúan expandiéndose. De hecho, la evidencia a nivel global demuestra que la aplicación de medidas punitivas tiene un impacto insignificante en los niveles de uso de drogas, los cuales, en cambio, están determinados por una mezcla compleja de factores sociales, culturales y económicos. Esta evidencia ha llevado a un apoyo creciente para poner fin a las sanciones penales por delitos menores de drogas (despenalización) y adoptar alternativas al encarcelamiento, o para citar el documento de resultados de la UNGASS 2016, tener más “políticas nacionales de sentencias proporcionales” y alternativas a la “condena y el castigo”. Estos movimientos se enfocan predominantemente en ofensas menores de posesión, pero también han incluido ofensas menores de suministro y tráfico. El apoyo a tales reformas, incluida la despenalización, ha procedido principalmente de agencias de la ONU como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). Además, alrededor de 30 países han despenalizado la posesión para uso personal, ya sea del cannabis o de todas las drogas. “No existe una correlación aparente entre la ‘dureza’ del enfoque de un país y la prevalencia del consumo de drogas en adultos”. Reporte de Comparadores Internacionales, Ministerio del Interior del Reino Unido, 2014.