Resulta demasiado incongruente que las Naciones Unidas hayan declarado el 26 de junio como el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, así como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.¿Por qué? Por que los intentos de atender el consumo y tráfico de drogas por medio de la “guerra contra las drogas” han incrementado alarmantemente el número de víctimas de tortura en México y a lo largo de toda América Latina.

Secuestros, golpizas, aislamiento, encadenamientos, violaciones y tratamientos experimentales son solamente algunos de los abusos utilizados en nombre del “tratamiento” para personas que utilizan drogas. A pesar de que diversos grupos de derechos humanos han criticado estas prácticas, y que es claro que los tratamientos basados en evidencia científica para la dependencia de drogas incluyen un conjunto de servicios voluntarios y comunitarios, gran parte de lo que pasa por tratamiento en países de América Latina está basado en la detención y el maltrato.

Si bien es cierto que los expertos en tortura de las Naciones Unidas han ayudado a visibilizar este asunto, el problema no debiera ser relegado a reportes ocasionales. La tortura en nombre del tratamiento nos concierne a todas y todos.

Suscríbase a las Alertas mensuales del IDPC para recibir información sobre cuestiones relacionadas con políticas sobre drogas.