El informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) correspon­diente a 2013 marca un hito especial: el 45º informe anual de la Junta desde su constitución en 1968 de conformidad con la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes.

Desde entonces han surgido enormes dificultades y se han desplegado considerables esfuerzos para hacer frente al pro­blema mundial de las drogas. Cabe destacar el hecho de que prácticamente todos los Estados se han adherido a la Convención de 1961, lo que ilustra el compromiso de los gobiernos con el prin­cipio de la responsabilidad compartida de asegurar la disponibilidad de estupefacientes para fines médicos y científicos, evitando al mismo tiempo su desviación y uso indebido. Para afrontar las dificultades que surgieron posteriormente en la labor de fiscalización de drogas, como la necesidad de asegurar la disponibilidad de sustancias sicotrópicas para fines médicos y evitar al mismo tiempo su uso indebido, el uso de sustancias químicas para la fabricación ilícita de estupefacientes y sus­tancias sicotrópicas y el tráfico de drogas, los Estados crearon y aprobaron los otros dos tratados de fiscalización internacional de drogas en vigor hoy día: el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 19712 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas.

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