El 29 de junio de 2011, el gobierno boliviano se retiró de la Convención Única, indicando su intención de volver a adherirse a ella con una reserva que permita el uso tradicional de la hoja de coca. La decisión fue tomada seis meses después del rechazo de la propuesta boliviana de modificar la Convención Única eliminando la obligación de abolir la masticación de la hoja de coca. Leer más.

El IDPC apoya la decisión de Bolivia de conciliar sus obligaciones incluidas en las convenciones internacionales sobre el control de drogas con su obligación constitucional de proteger los derechos culturales e indígenas de su población, con los medios más proporcionados y jurídicamente adecuados.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes condenó la acción de Bolivia y exhortó a la comunidad internacional a oponerse a la decisión boliviana. El IDPC está en desacuerdo total con el tono inútil, duro y amenazador y llama a la comunidad internacional a abstenerse de objetar a la re-adhesión de Bolivia a la Convención Única el año próximo. Leer más.

Los Estados miembros deberían apoyar a Bolivia y alejarse de una férrea defensa de cada una de las palabras de la Convención Única, escrita hace 50 años, para crear un marco de control de drogas que se adecue a las finalidades para las que fue creado en el siglo XXI.