La confusa aseveración del Papa Francisco al decir que la “liberalización” de las drogas no es la solución al problema de la dependencia de drogas, muestra la necesidad de una educación dirigida tanto a la prensa como a los líderes de la opinión pública. Es una lástima (predecible) que la prensa anglosajona como la BBC o The Guardian eligieran como titular la frase del Papa “advirtiendo” contra la “liberalización” de las drogas, toda vez que esta referencia fue una pequeña parte de un conjunto mucho más amplio de observaciones teológicas hechas a pacientes, familiares y voluntarios en el Hospital y centro de tratamiento Saint Francis. Algunos de los sitios web argentinos y católicos que encontré en una búsqueda breve y no científica mencionaron la declaración sobre “liberalización” y otros la ignoraron por completo, aunque todos resaltaron el mensaje de justicia social y el rechazo del Papa a los traficantes. ¡“Cuantos `traficantes de la muerte´ existen que siguen la lógica del poder y del dinero a cualquier costo! El flagelo del tráfico de drogas, que favorece la violencia y siembra las semillas de sufrimiento y muerte, demanda de la sociedad entera un acto de coraje.”

The Pope Francis embracing drug users.

Fue solamente después de abrazar y hacer declaraciones de apoyo sobre las personas que usan drogas, que el Papa Francisco dijo: “La reducción de la propagación e influencia de la adicción de las drogas no se logrará con la liberalización del uso de drogas, tal como se propone actualmente en varios países de Latinoamérica. En cambio, es necesario enfrentar los problemas de fondo del uso de estas drogas promoviendo más justicia, etc….” Los medios católicos resaltaron la teología más detallada de la parábola del Buen Samaritano a que hizo referencia el Papa Francisco, no la de la liberalización.

Aunque la evidencia de Suiza, Portugal y España ahora muestra que la descriminalización conlleva una mejoría de los resultados de salud pública, incluyendo servicios de recuperación donde existen, nadie en América Latina o en ningún otro lugar, hasta donde tengo entendido, usa el poco riguroso argumento de que la “liberalización” del uso de drogas” resultará en “una reducción de la propagación e influencia de la adicción a las drogas.” Teniendo en cuenta que muchos expertos esperan que la regulación, en vez de la prohibición, pueda dar lugar a una reducción de la violencia ligada al tráfico de drogas, este podría ser un buen momento para enviar a un “educador” experto en política de drogas a la Santa Sede con la buena noticia de que su teología es compatible con sus políticas (de drogas) cuando tengan claridad sobre ellas.

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