Por Robin Lloyd - Open Democracy

Supervivientes y víctimas de la guerra contra las drogas viajaron desde Honduras en una caravana para la paz, la vida y la justicia para presentar su caso ante la UNGASS.

La primera vez que fumé marihuana tenía 13 años. Me pareció más divertido que beber alcohol. Y más espiritual. Me hizo recordar el momento en que me volví cuáquera. Me ayudó a ver la luz interior de las personas.

Lo siguiente fue darme cuenta de que no tiene ningún sentido ilegalizar una simple planta. Leyendo libros sobre el tema me enteré de un hecho sorprendente: la prohibición legal del cannabis, la coca y la adormidera se determina al más alto nivel, no por Dios, ya que al fin y al cabo se dice que Jesús usaba un extracto de cannabis para curar, sino por la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU de 1961. En 1970 Richard Nixon firmó la ley que implementaba la prohibición a nivel nacional en cumplimiento de lo establecido por la Convención: la Ley General para el Control y la Prevención del Abuso de Drogas.

Para que quede claro: la política estadounidense sobre drogas la determina una convención de las Naciones Unidas.

Se preveía que una reconsideración potencialmente trascendental de esa Convención tendría lugar en Nueva York, del 19 al 21 de abril, durante la segunda Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Drogas (UNGASS). Pero no fue así.

Olmyra Morales, secretaria de la Cooperativa de Pequeños Cultivadores de Coca, Colombia.

Olmyra Morales, secretaria de la Cooperativa de Pequeños Cultivadores de Coca, Colombia - Open Democracy

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