Esta historia, la historia de Pedro, pretende llamar a la reflexión a todas aquellas autoridades que deben ver en las adicciones y el consumo de sustancias psicoactivas, ya sea problemático o recreativo, el estímulo para actuar en favor de aquellos que por circunstancias especiales, no lograron establecer posibilidades de tranquilidad o subsistencia dentro de los marcos de la cotidianeidad citadina o urbana.

Cuando cientos de similares casos acuden en busca de ayuda, no se trata solo de brindar posibilidades de recuperación a través de centros o comunidades terapéuticas, que dicho sea de paso, en Bolivia, muchas no se caracterizan por capacidades multidisciplinarias.

Este artículo tiene el objetivo de brindar una clara insinuación a los responsables y operadores de prevención, de que se debe dar un giro de bastantes grados e ir más allá, se trata de cambiar el enfoque del problema de consumo de sustancias, ya no más con represión, reclusión, penalizando, criminalizando al usuario ocasional o problemático de drogas, es claro, que las autoridades y equipos de asesoramiento multidisciplinario comprendan que la prohibición, lleva a la curiosidad, que para evitar episodios personales de riesgo, se debe acentuar en políticas educativas integrales y de prevención comunitaria, tanto en el consumo de drogas como en sus consecuencias en salud, especialmente el VIH/SIDA o las enfermedades de transmisión sexual.

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