Por Maureen MeyerCoordinadora Principal del Programa de México y Centroamérica

La creación de una gendarmería nacional forma un elemento principal de la estrategia de seguridad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, y su establecimiento ya ha sido acordado por los principales partidos políticos del país en el Pacto por México. A más de dos meses en la nueva administración, Manuel Mondragón y Kalb, el Comisionado de la recién creada Comisión Nacional de Seguridad, finalmente proporcionó los detalles de esta nueva fuerza durante su audiencia de confirmación del 25 de febrero.

A pesar de que el gobierno no ha definido aún las principales responsabilidades de la gendarmería —como si su rol consistirá en reaccionar ante o evitar el delito—lo que está claro es que sus miembros provendrán del ejército mexicano. 

Al establecer otra fuerza federal de seguridad de elementos principalmente con entrenamiento militar, Peña está siguiendo los pasos de sus predecesores de militarizar la seguridad pública en México. Además del daño potencial causado por el aumento de la militarización de la seguridad pública, el deprimente record de derechos humanos de las fuerzas armadas no augura un buen futuro para la gendarmería.

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