Associated Press, Jueves, 15 de diciembre, 2011, CARLOS VALDEZ

LA PAZ (AP) - El presidente Evo Morales no pudo convencer de las virtudes de la masticación de coca, una práctica ancestral entre los indígenas andinos, a una comisión de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) con la que se reunió el jueves.

"He pedido a la JIFE que se sume a nuestro pedido para reparar un daño histórico. Debatimos más de una hora, creo que hemos convencido a algunos, pero otros no entienden", dijo tras reunirse con el jefe de la JIFE, Hamid Ghodse.

Ghodse preside una misión de esa dependencia de las Naciones Unidas que fue invitada por el gobierno para escuchar a las autoridades sobre los usos tradicionales de la coca y el avance en la lucha antidrogas.

La Convención Internacional de Estupefacientes de la ONU de 1961 penaliza los usos tradicionales de la coca y establece su erradicación en 25 años. Entre esos usos está la masticación de la hoja seca de la planta.

En su estado natural la coca no es un estupefaciente. Los indígenas y sectores populares mastican las hojas secas o preparan infusiones para contrarrestar los efectos de la altura en la zona andina o con otros fines medicinales y alimenticios.

La planta también forma parte de rituales místicos a la Pachamana (Madre Tierra) y chamanes creen adivinar el futuro cuando dejan caer las hojas al piso.

Morales, quien forjó su carrera política como defensor de la coca, emprendió una campaña internacional para lograr que la ONU retire el veto a los usos tradicionales de esa planta.

"Es un error histórico (la prohibición) y queremos cambiar normas internacionales que están equivocadas. Pasan más de 50 años y no han podido hacer cumplir la norma, les dije que no podrán hacerla cumplir y por eso hemos planteado una enmienda (a la Convención de 1961)", dijo Morales en rueda de prensa.

Ghodse no hizo declaraciones a la prensa pero Morales dijo que el funcionario comentó que la JIFE está obligada a hacer cumplir normas internacionales.

El viernes Ghodse viajará al Chapare, una de las principales zonas cocaleras y bastión político de Morales en el centro del país, para conocer los avances en la erradicación de cultivos excedentes a los autorizados por el gobierno para el consumo interno de coca.

De las 31.000 hectáreas existentes en el país 12.000 son legales y están destinadas a usos tradicionales, el resto se desvía a la cocaína de la que Bolivia es tercer productor mundial después de Colombia y Perú.

Bolivia renunció en junio a la Convención de 1961 tras fracasar sus gestiones por lograr una enmienda ante la oposición de Estados Unidos. Morales anunció que su país volverá a adherirse al tratado el 1 de enero de 2012 pero esta vez haciendo constar sus observaciones.

La JIFE ha dicho entonces que esa gestión no tiene "precedentes" y que puede socavar "la integridad del sistema global de control de las drogas".

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