El pasado 25 de noviembre, el Senado argentino aprobó la Ley Nacional de Salud Mental que consagra los derechos de las personas que reciben tratamiento por padecimientos psíquicos. La ley incluye a las personas con consumo problemático de drogas, prohíbe la creación de manicomios y dispone que las internaciones involuntarias se reserven sólo para casos excepcionales.

La nueva norma implica un cambio de paradigma, al pasar de un enfoque tutelar a uno de derechos.