Por Òscar Parés-Franquero, Xavier Jubert-Cortiella, Sergi Olivares-Gálvez, Albert Díaz-CastellanoDaniel F. Jiménez-GarridoJosé Carlos Bouso

Los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) representan -entre otros elementos- espacios privilegiados de contacto con personas consumidoras de esta sustancia. Mientras las políticas prohibicionistas empujan a los y las responsables de los CSC a la cárcel y, por ende, a las personas usuarias a la clandestinidad, se está desaprovechando una oportunidad de oro para hacer investigación y conocer más de cerca el potencial del modelo de CSC para reducir los impactos negativos asociados al mercado informal, es decir, para mejorar las vidas de quienes consumen cannabis, de los barrios donde se sitúan los CSC y, de la sociedad en su conjunto.

En 2015, empezamos un estudio con distintos objetivos: conocer el perfil de una muestra de miembros asociados/as a distintos CSC de la ciudad de Barcelona, estudiar los patrones de uso de distintas sustancias declaradas ilícitas, entender las motivaciones y percepciones ante el consumo, reflexionar sobre el tema del “consumo problemático”, analizar los motivos para pertenecer a un CSC o como las personas asociadas valoran los servicios allí ofrecidos, etc.

Ha sido un largo camino hasta poder presentar los resultados. En gran medida, por la dificultad añadida de encontrar apoyos para realizar este tipo de investigación. Por ello, estamos muy agradecidos respecto a todas las personas que han participado en él, tanto a los más de 150 protagonistas que contestaron el cuestionario, como todos los CSC de Barcelona que nos abrieron sus puertas para realizar la recogida de datos, las federaciones cannábicas catalanas, CATFAC y FEDCAC y, a todo el equipo investigador.

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