El consumo de drogas sigue representando un problema importante en las Américas, y uno que desafía a los formuladores de políticas en los niveles más altos. La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), de la Organización de los Estados Americanos (OEA), actúa como el principal foro del Hemisferio Occidental para el debate de políticas y la cooperación hemisférica en materia de drogas. Junto con otras responsabilidades, la Secretaría Ejecutiva de la CICAD apoya a los Estados Miembros de la OEA proporcionando un panorama basado en evidencia sobre el problema de las drogas, tanto a nivel nacional como a nivel hemisférico, para que los Estados Miembros puedan diseñar e implementar políticas y programas para abordarlo.

El Informe sobre el Consumo de Drogas en las Américas 2019 analiza los datos actuales sobre el uso de drogas en el Hemisferio. Presenta información sobre las drogas más utilizadas en toda la región, organizada por grupos de drogas y por grupos de población, y destaca temas emergentes de interés para los responsables políticos y para el público en general. El Informe se basa en datos obtenidos principalmente a través de encuestas nacionales que utilizan el Sistema Interamericano de Datos Uniformes sobre Consumo de Drogas (SIDUC), desarrollado por la Secretaría Ejecutiva de la CICAD.

Hallazgos y recomendaciones

El Hemisferio Occidental tiene una población de aproximadamente mil millones de personas, representando a 35 países soberanos. La región es étnica, lingüística, económica y culturalmente diversa. Los problemas de drogas en todo el Hemisferio son igualmente diversos. A pesar de esta diversidad, hay una serie de temas comunes relacionados con el consumo de drogas.

Este informe destaca cuatro áreas específicas de relevancia para la política hemisférica sobre drogas: • Inicio del consumo de drogas a edades tempranas
• Tendencias en el consumo de drogas
• Cambios en el consumo de drogas por sexo
• Nuevos desafíos para las políticas sobre drogas

Inicio del consumo de drogas a edades tempranas

Como lo demuestra la evidencia investigativa, cuando las personas más jóvenes comienzan a consumir drogas, mayores son los riesgos para la salud y otras consecuencias. Los programas de prevención y otras intervenciones que pueden retrasar la edad en que una persona usa drogas por primera vez, deben recibir alta prioridad.

El análisis del consumo de drogas de inicio temprano se basa en las encuestas nacionales de estudiantes de enseñanza secundaria. Este informe analiza el uso temprano de una variedad de sustancias lícitas e ilícitas, que incluyen alcohol, tabaco, cannabis, clorhidrato de cocaína (referido como cocaína) y cocaínas fumables (crack y pasta base de cocaína referida como PBC). Todas estas sustancias muestran algunos niveles de uso entre los estudiantes de octavo grado. El uso de cualquier sustancia psicoactiva, incluidos el alcohol y el tabaco, entre los estudiantes de enseñanza secundaria, debe ser motivo de preocupación para cualquier país y subraya la necesidad de intervenciones preventivas a partir de la primera infancia.

Las políticas sobre la venta y el consumo de drogas para controlar el acceso al alcohol y tabaco han tenido resultados positivos que podrían aportar lecciones importantes para las políticas sobre otras drogas.

Tendencias en el consumo de drogas

El monitoreo de las tendencias en el uso de drogas es una de las formas más importantes de evaluar los impactos de las políticas sobre las mismas. A nivel nacional, las tendencias de las drogas pueden aumentar y disminuir en poblaciones específicas, áreas geográficas u otras variables. La falta de un patrón consistente hace que sea difícil identificar cualquier tendencia común en el uso de drogas en todo el Hemisferio. Casi todas las drogas analizadas en este informe muestran variaciones en las tendencias entre países.

El tabaco parece ser la única sustancia que muestra disminuciones sistemáticas en el uso a lo largo del tiempo. En la población general, el consumo de cannabis está aumentando en la mayoría de los países que tienen datos de tendencias y, aproximadamente, la mitad de los países muestran aumentos en el consumo de cocaína. En la población de estudiantes de enseñanza secundaria, la mayoría de los países con datos de tendencias disponibles muestran aumentos en el consumo de cannabis, aunque las tendencias de la cocaína son más variadas en este grupo de edad.

Si bien puede ser difícil sacar conclusiones a nivel regional basadas en las tendencias de cada país, los datos de este informe pueden llamar la atención sobre temas de interés compartido, que ayudarán a informar la política nacional.

Cambios en el consumo de drogas según sexo

El uso de drogas ha sido visto históricamente como un tema dominado por los hombres, pero los datos recientes muestran que, en algunos países, las mujeres están usando ciertas drogas a igual nivel o en mayor proporción que los hombres. El uso no médico de medicamentos de prescripción controlada, drogas sintéticas y opioides demuestran cómo los patrones del consumo de drogas están cambiando.

La prevalencia del consumo de tranquilizantes es mayor entre las mujeres que entre los hombres en casi todos los países donde hay datos disponibles. Este patrón es válido no solo en la población general, sino también entre los estudiantes de enseñanza secundaria y universitaria.

En el caso de los estudiantes de enseñanza secundaria, la prevalencia de consumo de drogas tiene mayor similitud en ambos sexos para el uso de alcohol e inhalables. Similar a la población general, hay mayor prevalencia de consumo de tranquilizantes sin prescripción médica entre las mujeres escolares que entre los hombres en casi todos los países. En contraste, la cocaína y las cocaínas fumables tienden a ser más usadas por los hombres que por las mujeres. En unos pocos países, sin embargo, las mujeres consumen cocaína, PBC y crack en mayor proporción que los hombres. Si bien los hombres siguen consumiendo tabaco y cannabis a tasas más altas que las mujeres, vemos que esta brecha de género se está cerrando en muchos países. 

Nuevos desafíos para las políticas en materia de drogas

La prevalencia de consumo de nuevas sustancias psicoactivas (NSP), opioides y benzodiacepinas presenta nuevos desafíos no sólo para el tratamiento de drogas, sino también para la salud pública y las políticas de drogas en general. Si bien la mayoría de las nuevas drogas que aparecen en las Américas tienen una prevalencia baja, su impacto potencial en la salud es significativo. Estados Unidos y Canadá están experimentando graves epidemias de opioides y NSP, lo que resulta en algunas de las tasas más altas de sobredosis en la historia del consumo de drogas. Esto es costoso, sobre todo en el número de vidas perdidas, como también en el impacto económico a largo plazo del problema en estos países. Las señales indican que es probable que el uso de dichas drogas continúe propagándose, lo que las convierte en un punto clave de preocupación para los Estados Miembros de la OEA. 

Los informes anteriores de la OEA han destacado la diversidad del problema de las drogas en las Américas y los desafíos que esto plantea para la política internacional de drogas. El informe de la OEA sobre El Problema De Las Drogas en Las Américas 2013 señaló que este fenómeno tiene diferentes impactos en diferentes países y, por lo tanto, conduce a diferentes respuestas. Si bien los factores de riesgo y los determinantes del uso de drogas pueden ser universales, la manifestación de factores clave varía según el país, lo que hace difícil prescribir un conjunto único de recomendaciones de políticas.

El análisis transnacional presentado en el presente informe puede ser útil para arrojar luz sobre el contexto más amplio en el que opera cada país. Sin embargo, la capacidad de sacar conclusiones sobre el impacto de la política en los distintos países es limitada, en parte debido a las diferencias en la disponibilidad de datos, pero también debido a las diferencias en la situación individual de cada país y cada subregión. Para cualquier país dado, los datos probablemente resultarán más útiles para evaluar el impacto y las implicaciones de sus propios problemas y políticas nacionales de drogas.