Wilfredor - Wikimedia Commons - CC BY-SA 4.0
Políticas punitivas de drogas: Un patrón global
En 2025, Brasil fue escenario del mayor operativo policial contra el narcotráfico en barrios periféricos del país. La Operación Contención desplegó a 2 500 agentes de la Policía del estado de Río de Janeiro en los complejos de Alemão y Penha, dejando más de 120 personas muertas, en su mayoría afrodescendientes. La intervención convirtió estos territorios en escenarios de guerra, con denuncias de homicidios, allanamientos sin orden judicial o detenciones arbitrarias.
No es un hecho aislado. La militarización de zonas empobrecidas y habitadas mayoritariamente por personas afrodescendientes responde a un patrón global vinculado a la llamada guerra contra las drogas. En 2010, en Kingston (Jamaica), un operativo de seguridad antidroga en sectores populares dejó al menos 73 personas muertas tras varios días de asalto militarizado.
El mismo esquema se observa en EE. UU., donde las leyes punitivas en materia de drogas han contribuido a la sobrerrepresentación de jóvenes afrodescendientes en las prisiones. Esto no se debe a mayores niveles de consumo o tráfico, sino a la aplicación selectiva de políticas antidroga en determinados barrios donde se concentra la población afroestadounidense.
En realidad, detrás de estas prácticas hay decisiones políticas sobre a quién vigilar, detener y encarcelar. La guerra contra las drogas opera como un mecanismo de control que utilizan la Policía y el sistema penitenciario para reproducir jerarquías raciales.
