El año 2020 ha sido un año de desafíos y caos sin precedentes. La pandemia mundial ha sido devastadora y tendrá consecuencias de gran alcance en los años venideros. La desigualdad a nivel mundial, que ya se encontraba en niveles extremos antes del COVID-19, se ha exacerbado profundamente. El peso económico de los confinamientos, el acceso desigual a la atención sanitaria y las medidas represivas en relación con el control de la infección han impactado con mayor fuerza sobre las personas más marginadas de la sociedad.

El hecho de que la reforma de las políticas de drogas haya seguido prosperando en este entorno evidencia la fuerza de nuestro movimiento.

Persistimos unidos en solidaridad con las organizaciones de nuestra membresía, socios, donantes y amigos para continuar la lucha por la justicia social, los derechos humanos y el fin de la dañina “guerra contra las drogas”. La pandemia ha demostrado que literalmente dependemos los unos de los otros para sobrevivir, movilizarnos y prosperar. Pero nuestro movimiento no puede actuar por sí solo. Necesita tejer cada vez más conexiones, conversaciones y asociaciones con otros movimientos sociales.

Para terminar el año, me gustaría compartir con ustedes seis "aprendizajes" en relación a las políticas de drogas que nos deja un 2020 turbulento:

1. Somos resistentes.

Aunque la pandemia ha causado estragos y las respuestas de los gobiernos han sido insuficientes, las comunidades y la sociedad civil han demostrado ser resistentes, creativas e ingeniosas. En nuestra serie de boletines informativos sobre el COVID-19, Historias con sustancia, hemos creado una plataforma para historias inspiradoras de la red del IDPC y otras: desde esfuerzos de incidencia política liderados por colegas de grupos comunitarios en India y que se tradujeron en la disponibilidad de dosis de metadona para llevar; pasando por  iniciativas de solidaridad con personas en prisión en Nigeria; hasta ejemplos de organización a nivel comunitario, buscando crear ‘poder desde dentro’ a través de la ayuda mutua y la reducción de daños, por parte de trabajadoras sexuales trans en Tailandia. De la misma forma, el Día de Acción Mundial de 2020 de la campaña ‘Apoye. No Castigue’ vio miles de personas movilizarse en 239 ciudades de 90 países, navegando con cuidado los retos y restricciones relacionados al COVID-19.

2. Los derechos humanos - ahora más que nunca.

La lucha para garantizar la visibilidad de los efectos devastadores de las políticas de drogas en los derechos humanos es constante. En 2020, nuestro movimiento se organizó para responder al llamado del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias en relación a insumos en materia de políticas de drogas y detenciones arbitrarias, y abogamos con éxito por mantener un fuerte enfoque en los derechos humanos dentro de la nueva Estrategia de la UE sobre drogas. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes siguió dejando claro que las políticas de drogas deben aplicarse en consonancia con las obligaciones en materia de derechos humanos, con una firme declaración en el Día Internacional de los Derechos Humanos. Sin embargo, a pesar de que más de 100 ONG pidieron a la nueva Directora Ejecutivo de la ONUDD que también hiciera una declaración, de manera decepcionante y problemática, ésta no se materializó. Los derechos humanos también estuvieron ausentes en el Informe Mundial sobre las Drogas 2020 de la ONUDD. Con el objetivo de contribuir a visibilizar estos retos y promover la justicia y rendición de cuentas, levantamos informes junto a nuestra membresía y organizaciones aliadas para incidir sobre los organismos competentes de la ONU en materia de derechos humanos, con contribuciones sobre Suecia, El Salvador y Filipinas, por mencionar algunos.

3. La excarcelación es posible y urgente.

La pandemia ha revelado que los Estados son incapaces de proteger la vida y la salud de las personas en prisión, y ha planteado muchas preguntas sobre la necesidad de nuestros sistemas de encarcelamiento. Al principio de la pandemia, unimos fuerzas con muchas otras organizaciones en el ámbito de la reforma de las políticas de drogas y de movimientos convergentes para abogar por la urgente reducción de las poblaciones carcelarias en África, el Sudeste de Asia , Europa y América Latina. Aunque algunos gobiernos anunciaron medidas históricas para descongestionar los centros de detención, su aplicación ha sido muy deficiente, y nuestro trabajo en este frente continuará sin duda el próximo año.

4. La regulación legal sin justicia social afianzará la inequidad.

En diciembre se celebró una votación histórica en la Comisión de Estupefacientes que significó que la ONU finalmente reconoció el valor medicinal del cannabis. Los votos que cambiaron el resultado vinieron de países que normalmente han tomado una postura más dura en materia de reformas - a saber, Tailandia, Nepal, Marruecos, Sudáfrica y la India. Estos países tienen una rica historia de uso tradicional del cannabis y, en cierta medida, su voto positivo lo reivindicó. Aunque el voto apoya el cannabis medicinal y acelerará esta tendencia, el legado colonial de la prohibición del cannabis sigue sin ser cuestionado de raíz. A medida que continúan las reformas en materia de cannabis, es cada vez más evidente que las soluciones que dan prioridad al rédito financiero por encima de las personas reforzarán la opresión estructural que se ha afianzado con la "guerra contra las drogas". Debemos abogar firmemente por mercados de cannabis que promuevan la justicia social, la equidad y los derechos humanos. Los Principios del IDPC para una regulación legal responsable del cannabis condensan una visión elaborada en conjunto con nuestra red de cómo los mercados legales pueden defender los derechos, promover la salud pública, proteger el medio ambiente y resistir el poder corporativo.

5. El impulso para la descriminalización está aumentando.

La Posición Común de la ONU sobre las políticas de drogas, publicada en 2018, es un llamado inequívoco del sistema ONU para la descriminalización del uso de drogas y la posesión para el uso personal y ha conllevado una nueva fase de reformas. Noruega está en el proceso de considerar una propuesta de descriminalización progresista que se espera sea aprobada en 2021. A nivel subnacional, Oregón se convirtió en noviembre en el primer estado de los Estados Unidos en descriminalizar la posesión personal de todas las drogas, y Vancouver, en Canadá, acaba de votar para hacer lo mismo. Ghana aprobó en marzo una nueva ley sobre drogas que reduce considerablemente la respuesta represiva a la posesión para uso personal, pasando de una pena de prisión a una multa que puede eximirse por servicios comunitarios. Junto con Release y TalkingDrugs.org seguiremos haciendo un seguimiento de estas importantes novedades.

6. ¡Debemos descolonizar las políticas de drogas!

Este año, la lucha por la justicia racial ha pasado a primer plano. Desde la brutalidad policial hasta la prohibición de sustancias tradicionalmente usadas en el Sur Global, los vínculos entre el colonialismo, el racismo y las políticas de drogas son profundos, complejos y globales. El importante y renovado protagonismo de la justicia racial y los derechos de los pueblos indígenas allana el camino a debates que antes se consideraban demasiado radicales, como la desfinanciación de la policía, la abolición de las prisiones y otros. Sin embargo, en 2021 tendremos que asegurarnos de que la lucha contra el racismo no sea sólo una palabra de moda, sino un pilar permanente de nuestra labor colectiva, y una palanca para el cambio material de las comunidades afectadas.

Para 2021 hemos planificado una agenda bastante cargada, en cuanto ampliaremos y diversificaremos nuestra labor con iniciativas emocionantes, como el primer curso electrónico sobre descriminalización, o la primera edición del Índice Compuesto Mundial sobre Políticas de Drogas.

2021 será también un año de aniversarios que reflejarán la conflictiva historia de la política mundial de drogas, como el 60º aniversario de la Convención Única de 1961, el 5º aniversario de la UNGASS de 2016 y el 15º aniversario del IDPC! Estos seis aprendizajes de 2020 continuarán guiando nuestro trabajo para el próximo año.

Deseándoles un descanso para el cierre del año y esperando un 2021 más brillante.

En solidaridad,

Ann Fordham
Directora Ejecutiva,
IDPC