Por Tania Ramírez, México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) / NEXOS

Junto con las elecciones federales en Estados Unidos, además de las votaciones por el presidente de la República, así como por casi 500 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, se someten a consideración numerosas iniciativas de muy diversos temas a nivel estatal. Uno de los más sobresalientes en esta elección fue el de la política de drogas. Esta vez, no sólo se votaron proyectos para crear regular de manera legal los mercados de cannabis, sino también otros relacionados con diversas sustancias, especialmente con psicodélicos y enteógenos.

En siete jurisdicciones estaban bajo consideración proyectos en dicha materia: Mississippi, sobre cannabis medicinal; Arizona, Montana y New Jersey, por usos no médicos de la cannabis (recreativos o personales, como se le conoce); Dakota del Sur por ambos; Oregon, para despenalizar la posesión de todas las drogas así como para habilitar los usos médicos de la psilocibina; y, finalmente, D.C. con una iniciativa novedosa para dar la más baja prioridad de persecución a la posesión de sicodélicos. Todas las iniciativas ganaron: el prohibicionismo cayéndose precisamente en el lugar donde fue ideológica y políticamente creado. A partir de ahora, una de cada tres personas en Estados Unidos vive en un lugar con cannabis legal. Esto es de celebrarse en un país que ha racializado la persecución de delitos de drogas, encarcelando masiva y selectivamente a ciertas poblaciones.

Con ello, ya son un total de 16 jurisdicciones (15 estados y D.C.), con mercados regulados legalmente de cannabis para uso personal adulto en Estados Unidos.4 La mayoría de ellos a través de la votación vía referéndums de iniciativas o enmiendas a las constituciones estatales. Una ola que comenzó en 2012 y que pareciera tomar cada vez más fuerza. Además de los 35 estados y D.C., con cannabis medicinal.