Por Angélica Ospina-Escobar para Animal Político

El pasado 2 de julio un comando armado irrumpió en un centro de tratamiento para uso problemático de drogas en Irapuato y ejecutó a 28 jóvenes, todos varones, que se encontraban desarmados y recluidos en un espacio de dónde no tenían ninguna posibilidad de escapar. A pesar de lo dantesco del ataque, es un evento que no llegó a ser trendictopic en Twitter, no se le ha dado mayor cobertura en medios nacionales y sólo la coalición Regulación por la Paz se manifestó públicamente ante este ataque.

En medio de este silencio cargado de indiferencia social y negligencia institucional, los ataques a centros de tratamiento para uso problemático de drogas se han ido repitiendo uno tras otro desde hace 10 años en México. Aunque es complicado hacer un rastreo de las masacres que han acontecido en estos espacios por la falta de registros oficiales, es posible identificar que la primera masacre de este tipo fue en agosto de 2008 en Ciudad Juárez, cuando un grupo de hombres con armas de uso privativo del ejército ingresó al lugar y asesinó a ocho jóvenes. . En septiembre de 2009 se presentó otro ataque similar en la misma ciudad. En esa ocasión un comando armado de hombres disparó 82 veces con fusiles AK-47 contra 23 jóvenes que habían sido obligados a formarse frente al muro del patio interior del “anexo”, 17 de ellos murieron en el acto (AFP, 2009). Entre 2008 y 2010 sólo en Ciudad Juárez se contaron 70 asesinatos de jóvenes a través de ataques a centros de rehabilitación y sólo en 2009 se reportaron al menos seis ataques.

Una década después los ataques se han extendido a casi toda la República, sin que hayan mejorado las condiciones de seguridad en estos centros de tratamiento ni los marcos regulatorios bajo los cuales operan. En 2009 se registró la primera masacre de este tipo en Chihuahua capital, en 2010 en Tijuana, en 2011 en Torreón .En lo que va de 2020 se han reportado cinco ataques a centros de rehabilitación en Ciudad Juárez, Acapulco, Celaya e Irapuato y, en total, han dejado 46 personas asesinadas y un centro incendiado.