By Blog Invitado | Animal Politico

“Pues yo soy una persona que ha recaído varias veces, he estado en diferentes centros de rehabilitación, he estado en diferentes situaciones de calle […] A mí me gustaría más que nada ayudar, ser parte de la ayuda a una persona porque a veces somos muy juzgadas como adictas o como personas consumidoras y yo sé que tal vez no son justificaciones las que tenemos, pero para todo hay una razón”.

Así empieza su entrevista Tamara, una joven de 23 años internada en un centro de tratamiento residencial privado en Baja California. Su testimonio forma parte de las más de 40 voces recopiladas para una investigación de EQUIS Justicia para las Mujeres enfocada en adolescentes y mujeres usuarias de drogas que se encuentran en centros de tratamiento o en la cárcel.

A través de dicha investigación buscamos conocer las condiciones de internamiento de las personas usuarias de drogas. Por otro lado, nos interesa de manera particular conocer, desde las narrativas de las propias mujeres, cuál ha sido su relación con las drogas, qué sustancias han consumido y cómo hablan de las drogas en relación con su historia de vida.

Al igual que lo que se registra a nivel regional e internacional, en México las mujeres consumen significativamente menos que los hombres y tienen menos niveles de dependencia a cualquier droga. Asimismo, enfrentan mayores barreras sociales, estructurales y culturales para acceder a tratamiento, así como mayor estigma.

Tal como lo señala Lesly, internada en un centro de tratamiento público en Chiapas: “un hombre que usa drogas es sólo un usuario. Una mujer que usa drogas es usuaria y puta”. Por lo tanto, a la marginación, estigmatización y criminalización a las que están expuestas todas las personas que usan drogas, se suma, en el caso de las mujeres, la condena moral por haber transgredido los axiomas de género que enmarcan las concepciones en torno a la “buena mujer”.