Este artículo expone de qué forma mujeres negras vienen siendo criminalmente punidas en Brasil. Se rescata que, desde el período de la esclavitud en Brasil, se punía a mujeres negras por medio de la violación sistemática. Contemporáneamente, cuando se pune criminalmente a mujeres, se les reserva el lugar de la anormalidad, del desequilibrio emocional, la inestabilidad moral, llevando a diagnósticos “incorregibles” como locura e histeria, colaborando incluso para el sostenimiento de una esfera privada de punición por redes religiosas y establecimientos psiquiátricos. Se constata que el 62% de las mujeres está confinada por la tipificación de asociación o tráfico. Este dato nos lleva a cuestionar finalmente la precariedad de la guerra a las drogas y plantear la necesidad de potenciar la voz de las mujeres en situación carcelaria como una agenda emergente de derechos humanos.