Con motivo de la 26ª Conferencia Internacional sobre Reducción de Daños, que reúne a representantes de la sociedad civil y especialistas de todo el mundo en la ciudad de Porto, 334 ONG instan a la comunidad internacional a que enfrente la crisis global de salud y derechos humanos entre las personas que usan drogas.

Las últimas cifras sobre la epidemia del VIH, que acaba de publicar ONUSIDA, son alarmantes. Pese a que la incidencia del VIH a escala mundial disminuyó un 25 % entre 2010 y 2017, está aumentando entre las personas que se inyectan drogas. Fuera del África subsahariana, las personas que se inyectan drogas y sus parejas sexuales siguen representando aproximadamente la cuarta parte de todas las personas que contraen el VIH. Seis de cada diez personas que usan drogas en todo el mundo viven con hepatitis C, mientras que, solo en 2015, se notificaron 168 000 muertes por sobredosis entre personas usuarias de drogas.

Quedan poco más de 10 años, de aquí a 2030, para cumplir el compromiso de promover la salud y el bienestar, reducir las desigualdades y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos y todas, tal como se consagra en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Para lograr estos objetivos, se necesita con urgencia un liderazgo político reforzado en todos los niveles.