Por José Luis Martínez Limón

El debate sobre el uso y la regulación de la mariguana en México está prácticamente congelado. Mientras la ley que permitiría el uso medicinal de la planta se encuentra detenida en la Cámara de Diputados, los usuarios recreacionales —la mayor parte los consumidores de mariguana en el país— siguen siendo perseguidos, juzgados y encarcelados. Por el otro lado, tenemos un sistema penitenciario sobresaturado en donde aquellos presos por delitos comunes —como posesión simple— conviven con personas detenidas por crimen organizado.

A esto hay que sumar que, tras diez años de una política de drogas basada en la persecución y la criminalización, los resultados muestran saldos negativos: el consumo de drogas ha aumentado en el país, así como la violencia relacionada con el narcotráfico. Ante este escenario, se han buscado diversas maneras de replantear esta política con el fin de reducir el costo social y proteger a uno de los sectores más vulnerables: los usuarios.

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Thumbnail: Flickr CC Anita Gould