Las medidas impuestas durante la cuarentena y el elevado riesgo de transmisión del coronavirus, han impactado en todas las personas, también en la sexualidad, fiestas, sesiones y 'chills'. Con las fases de desconfinamiento se presenta una ‘nueva normalidad’ que ha obligado a adaptar las medidas de prevención, en un contexto donde el virus sigue presente y sin poder descartar la posibilidad de un rebrote.

A lo largo de la historia, parte de la sociedad ha considerado tabú ciertas ‘conductas’ y, con el apoyo legal, ha perseguido, estigmatizado y criminalizado a las personas que las realizaban. Sobre esto, la comunidad LGBTIQ+ tiene experiencia de sobra.
Afortunadamente, la sociedad evoluciona, pero no por igual. Hoy en día, aspectos sobre salud, como la sexualidad y el consumo de sustancias, se continúan tratando desde el prejuicio. Hacerlo desde la moral, y no desde la objetividad, generó unas medidas de prevención basadas en ‘elevar la percepción del riesgo’, un eufemismo para el concepto de ‘meter miedo’. Con el tiempo, se ha evidenciado que el uso del miedo como herramienta de prevención en estos temas, es ineficaz y contraproducente, por no decir que los resultados son un rotundo fracaso.

El sexo lúdico y el consumo de sustancias han estado, y estarán, presentes en la historia humana, porque también producen consecuencias positivas. Pero enfocarse sólo en el placer también es peligroso, obtenerlo implica una probabilidad de que aparezca un daño (riesgo). La mayoría de las personas procuran reducir estos riesgos, su impacto en su salud y en su entorno. Además de la intención, otro elemento clave es necesario: saber cómo hacerlo.

Esta guía pretende ofrecer información y recomendaciones de Reducción de Riesgos y Daños al colectivo LGBTIQ+. Estas pautas pueden ayudar a reducir el riesgo de transmisión del virus, pero gran parte de ellas son útiles en cualquier momento.

Esperamos que disfrutéis las celebraciones por el aniversario de las revueltas de Stonewall, fechas que marcan el inicio de la lucha por nuestros derechos.

Pese a que el coronavirus no tenga relación directa con la sexualidad, sí que existe un riesgo de transmisión.

El sexo forma parte de nuestra salud y bienestar. No es necesario renunciar al placer, incluso en momentos de confinamiento o desescalada.