El IDPC ofrece puntos clave para la consideración de los Estados Miembros al tiempo que evalúan los progresos alcanzados desde 2009, y sus implicaciones para la próxima etapa del sistema de fiscalización internacional de drogas:

  • Aprovechar la oportunidad brindada por las próximas Reuniones entre sesiones de la CND para mirar hacia atrás y reflexionar sobre el progreso realizado desde 2009 sobre los objetivos del "mundo libre de drogas", así como sobre las prioridades más amplias de la ONU de protección de los derechos humanos, promoviendo la paz y la seguridad y avanzando en el desarrollo. Estas discusiones así como las contribuciones escritas, deberían resumirse en un informe del presidente del CND para ser presentado en el segmento ministerial de 2019.
  • Acordar una hoja de ruta detallada para una estrategia global de drogas más allá de 2019, fuertemente alineada con los ODS y la implementación del Documento Final de UNGASS.
  • Identificar nuevos objetivos e indicadores más alineados con el logro de los ODS y las recomendaciones operativas del UNGASS, y dejar atrás el poco realistas y nocivo objetivo de un "mundo libre de drogas".
  • Llevar a cabo un debate constructivo sobre el cumplimiento de los tratados de control de drogas de la ONU, así como de las obligaciones de derechos humanos, incluyendo las tensiones existentes que ciertas políticas de drogas constituyen para ley internacional.
  • Fortalecer la participación y la cooperación con todas las agencias relevantes de la ONU, como lo solicitó el Comité Ejecutivo del Secretario General de la ONU en abril de 2017
  • Reafirmar el papel clave desempeñado por la sociedad civil, en particular representantes de las comunidades más afectadas, en la estrategia global para la droga post-2019.