Organizan: APEHCOCA, ONG COMUNIDAD TAWANTINSUYU, CIDDH

El poblador andino como parte de su forma de ver el mundo considera que el “ser” humano no es diferente al “ser” natural. En esta forma de pensar es natural que la Hoja de Coca sea un símbolo milenario en nuestra cultura y como decía el Dr. Cabieses “un símbolo de ser o no ser andino”; este símbolo de identidad como pobladores andinos es motivo de práctica espiritual y ritual en la vida cotidiana ya sea para celebrar, para agradecer, para rogar o para alimentar a la Pachamama. Es también un valioso recurso natural con potencialidades alimenticias y para la salud humana como lo atestiguan algunos estudios sobre esta planta y nuestra población de cuatro millones de picchadores que la usan para tener una mayor concentración en su trabajo, para potenciar su energía y para tener una mayor resistencia en las montañas donde habitan.

Sin embargo, esta querida planta nuestra, es juzgada como “droga susceptible de engendrar toxicomanía” por la Organización Mundial de la Salud (1952), su erradicación fue propuesta por la Convención Única de Estupefacientes (1961), fuera de la dedicada a “fines médicos o científicos o en su defecto productos derivados que no contengan ningún tipo de alcaloides”. Además de este frente externo, esta planta está sometida a una política de erradicación como parte de la política de guerra a las drogas promovida por el estado, que amenaza su existencia a pesar de su linaje tan ancestral de más de 5000 años de uso.

Pero una mirada al futuro teniendo en cuenta lo que sabemos de nuestro pasado nos da la autoridad para pensar, soñar y proponer desde lo que nos ofrece como potencialidad esta planta y, de eso se trata nuestro III Foro Internacional de la Hoja de Coca que en su ceremonia de apertura pide ritualmente su guía como planta maestra y nos invita durante cuatro jornadas del 11 al 14 de Abril próximo a observarla de acuerdo al panorama actual, mirando los avances y dificultades que tenemos en frentes diversos: como alimento y medicina, en nuestra identidad cultural andina, en la situación legal nacional e internacional, en las propuestas empresariales y la industrialización y en las prácticas tradicionales y rituales vigentes hoy en día.

Basándonos en nuestras profundas raíces con la tierra, los paq’os , pampamisayoc,  altomisayoc, hampeq o cocahuayrachik, maestros en el arte de las ceremonias con hoja de coca, que en línea continua con nuestros antepasados andinos siguen ofrendando a la madre tierra y  haciendo rituales para comunicar a los seres humanos con el espíritu de la naturaleza ya más de 5000 años   hasta las necesidades contemporáneas de una sociedad cansada del sinsentido, que aún no se da cuenta de su desconexión de la naturaleza pero que cada vez más se ve obligada a un cambio que no dudamos será a un encuentro consigo mismo y con los valores de la vida; con sociedades donde aún se padece de hambre y con una salud precaria que cada vez más se ve afectada por los cambios climáticos que afectan al mundo, consideramos que a través de esta planta podemos ofrecer una alternativa, que basándose en las potencialidades materiales, culturales y espirituales de esta planta sean un aporte a la alimentación, la salud y la espiritualidad de los amantes de la naturaleza y de la vida.

Suscríbase a las Alertas mensuales del IDPC para recibir información sobre cuestiones relacionadas con políticas sobre drogas.