Por Candelaria Araoz Falcón y Pablo Cymerman (Intercambios)

Con vista a la VIII Cumbre de las Américas sobre Gobernabilidad Democrática frente a la Corrupción, el pasado 21 de marzo se llevó a cabo el Diálogo Hemisférico de la Sociedad Civil y Actores Sociales en la ciudad de Lima, Perú. Se trató de un espacio donde las y los voceros de cada coalición oficial¹ de la sociedad civil tuvieron la oportunidad de presentar ante los Estados partícipes sus posiciones frente a determinados ejes temáticos que se discutirán en la Cumbre. 

Pablo Cymerman (Intercambios, Argentina) presenta aportes por parte de la Coalición Americana sobre Política de Drogas.

En esta ocasión, Intercambios como representante de la Coalición Americana sobre Políticas de Drogas para la Cumbre de las Américas, que nuclea 19 organizaciones de distintos países de la región, manifestó la voz de la sociedad civil sobre la problemática de la guerra contra las drogas sufrida en el continente y su íntima vinculación con el eje temático 2 de la Cumbre que trata sobre Corrupción y Desarrollo.

El mensaje estuvo orientado a tomar conciencia sobre cómo la hegemónica política de guerra contra las drogas, se ve alimentada por la corrupción, dificultando el desarrollo sostenible de los pueblos.  

En este sentido, tal como lo expresó la sociedad civil en sus aportes, “la corrupción, al incentivar la falta de transparencia e impedir la participación de diversos sectores de la sociedad en la planificación e implementación de políticas nacionales y regionales, afecta el desarrollo sostenible y el acceso de la población a sus derechos, convirtiéndose en un obstáculo para el crecimiento. Esta problemática se refleja claramente en el modelo actual de las políticas de drogas, cuyo éxito es seriamente cuestionado y que establece una alianza espúrea entre Estado y narcotráfico. En este sentido, al declarar la producción, tráfico y consumo de algunas drogas como una actividad ilegal, los Estados desempeñaron un papel en el surgimiento del narcotráfico, cuyo poder y alcance no puede entenderse sin cierta protección del Estado, que tiene como base la corrupción”.

Por otro lado, destacamos que “promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional, garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados, y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada, también forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En contraposición a estos propósitos, el modelo punitivo impulsado por la guerra contra las drogas no ha tenido como resultado la reducción del narcotráfico sino la multiplicación, concentración, especialización y diversificación del crimen organizado, alimentado por la impunidad, la corrupción y la debilidad institucional de los Estados”.

En esta dirección, desde la sociedad civil hicimos un llamado a los mandatarios de la región a “revisar sus actúales políticas de drogas, pues los esfuerzos emprendidos en ejercer un control represivo sobre su producción y consumo, así como las políticas estatales basadas en la ilegalidad de las drogas, continúan afectado enormemente los empeños para lograr un desarrollo sostenible. Es tiempo que los Estados se comprometan a llevar a cabo un debate democrático y transparente sobre la materia, que permita desarrollar otras alternativas a esta problemática, incluida la regulación de los mercados”.

Este mensaje se hizo llegar a todos los jefes de delegación de los gobiernos americanos como un aporte a la “Declaración de Compromiso” que se espera pueda salir como resultado de esta VIII Cumbre de las Américas, que se desarrollará en la ciudad de Lima, el próximo 13 y 14 de abril.

A continuación se ajunta una abreviación del documento presentado.


¹ Las coaliciones están formadas por un grupo de al menos 10 organizaciones y/o actores sociales que, con posiciones afines, reunieron sus voces para incidir en el proceso preparatorio de la VIII Cumbre.