La Marcha Mundial de la Marihuana viene celebrándose desde 1999 en cientos ciudades del mundo, sin embargo, este año sus reclamos saltaron de las calles y de las redes sociales a las páginas de los periódicos con más agilidad que en pasadas ediciones. Y es que el ánimo de reforma sobre la planta se ha instalado con fuerza en el debate sobre la descriminalización del consumo de drogas, insuflado tal vez por algunas “victorias”, como la legalización de la producción y del consumo recreativo de cannabis en Colorado y Washington y por las evidencias científicas que, progresivamente, desmontan el tabú tejido en torno al cáñamo.

Si bien las marchas -la mayoría el 4 y otras el 11 de mayo- tuvieron una repercusión masiva y global, Latinoamérica brilló con luz propia: el alcance de sus mensajes y exigencias políticas se concretó el propuestas específicas de descriminalización, pero también de legalización, de su cultivo y uso. Desde Buenos Aires hasta la Ciudad de México, pasando por Quito, Bogotá, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Lima, Caracas o Montevideo, la conciencia de los daños que genera el prohibicionismo está creciendo y ¡qué mejor que una jornada festiva para demostrarlo!

En Argentina la marcha convocó a más de 100.000 personas según los manifestantes en Buenos Aires (casi el doble que el año pasado) quienes discurrieron desde la Plaza de Mayo hasta la Plaza de los Dos Congresos con proclamas muy claras: el inmediato fin de las detenciones y procesos penales a cultivadores no comerciales de cannabis; regulación del acceso al cannabis; autorización estatal de los usos medicinales e industriales del cannabis y su investigación científica; reconocimiento estatal a las asociaciones por los derechos de usuarios y cultivadores de cannabis; ley de atención pública, universal y gratuita para los problemas asociados al uso de drogas y cese de la discriminación a los usuarios de drogas y el respeto a sus derechos humanos.

En este marco, A.C. Intercambios subrayó, tal y como también indicó en las primeras jornadas universitarias sobre políticas de drogas y cannabis, que la reforma de la Ley de drogas vigente número 23.737, que criminaliza el consumo de drogas, está paralizada en el Congreso de la Nación. Según declaraciones de Martín Armada, de THC, a Página 12, en el país hubo hasta 12 mil causas judiciales por infracción a esta ley en 2010. Otras organizaciones, como la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina (ARDA), se manifestaron bajo el lema “Hay drogas que hacen mal, hay leyes que hacen peor”.

En Perú, organizaciones como el Centro de Investigación, Drogas y Derechos Humanos (CIDDH), miembro de IDPC, impulsaron la MMM# , profundizando en la necesidad de cuestionar los mitos relacionados con la marihuana, su uso y su criminalización. A ello contribuyeron el ex zar anti-drogas en Perú, Ricardo Soberón; el investigador y psicólogo Baldomero Cáceres y Luis Gavancho, del Movimiento Legaliza Perú, que durante la jornada festiva abrieron un espacio para la reflexión e instaron al Estado a convivir con las plantas y velar por los derechos de todos los ciudadanos. Pues, de hecho, tal y como lo indica CIDDH, "los esfuerzos del Estado por erradicar las drogas y su consumo han surtido un efecto muy limitado y han llevado a un círculo vicioso de persistentes violaciones a derechos humanos, como lo comprueban los 9,000 usuarios detenidos por la policía en 2012 a pesar de la despenalización del consumo de drogas".

En Colombia, bajo el nombre de Carnaval Canábico, la Marcha Mundial de la Marihuana se realiza desde 2009, cuando Medellín se sumó a la convocatoria mundial. Sin embargo, no es hasta 2011, cuando colectivos de Medellín, Cali y Bogotá se reúnieron para pensar cómo articular a nivel nacional las acciones individuales y colectivas que se realizaban en diferentes ciudades. Entonces decidieron realizar eventos escalonados en el mes de mayo para lograr mayor impacto. Así, este año, en Medellín hubo un evento el 12 de mayo al que asistieron más de 70.000 personas, seguido del de Cali el 12 de mayo y del de Bogotá el 19, así como actividades en Pereira y en 6 ciudades que por primera vez han organizado manifestaciones: Ibagué, Bucaramanga, Manizales, Pasto, Barranquilla, La Paz, Cartagena.

Tal y como relatan miembros de la Comunidad Cannabica Colombiana de Medellín a Zara Snapp en entrevista, los objetivos principales de las jornadas son "visibilizar la cultura cannabica, informar a los usuarios y no usuarios sobre sus usos- que van desde lo medicinal, lo industrial y lo medio ambiental a lo espiritual y recreativo- y mostrar que los usuarios del cannabis no son ni enfermos, ni delincuentes, sino seres humanos que eligen (...) desde el derecho y la autonomía del propio cuerpo". 

En estas jornadas también se exigió el cese de la discriminación y la violación de los derechos humanos de los usuarios del cannabis, a través de internados obligatorios, despidos laborales, golpizas o desescolarización, así como la inclusión tanto de voz como de voto de los usuarios del cannabis en las mesas de trabajo que el gobierno nacional tiene sobre el nuevo estatuto antidrogas que piensa presentar al congreso. "Pedimos la normalización de la planta de cannabis, la legalización de sus usos industriales y medicinales, la despenalización de su porte, uso y adquisición con fines recreativos, ya sea en bajo la forma del autocultivo como pensando en los campesinos que cultivan la planta"- añaden los colectivos de Medellín, que subrayan la importancia de buscar enlaces desde Cannabis Clubs, CoffeShops y dispensarios de cannabis, teniendo en cuenta la mirada desde lo endémico, para que funcionen en colombia con sus particularidades.

Por su parte en Brasil, con más de 2.000 manifestantes en Río de Janeiro y con marchas programadas en 37 otras ciudades hasta el mes de junio, el repudio de proyecto de ley 7663/10 (que echa atrás la reforma a la ley de drogas del 2006, aumenta las penas al tráfico de drogas y alienta el tratamiento forzado de usuarios de drogas) es una constante en las manifestaciones que, en ocasiones, se han encontrado con falta de autorizaciones y represión policial. El blog creado para la marcha cita a cifras del Ministerio de Justicia cuando denuncia, en la Carta aberta à sociedade de Niterói, que “el incremento de los encarcelamientos por delitos de drogas fueron del 284% en la última década” y que hay una marcada estigamatización sobre la población negra, pobre y joven, que representa “el 40% de los encarcelamientos”.

En Uruguay, la marcha se llevó a cabo el miércoles 8 de mayo, y en ella organizaciones como Prolegal/Proderechos o Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay se manifestaron a favor de la regularización del cannabis en el país, esperando que la Ley impulsada por el ejecutivo y que continua siendo debatida en el Parlamento, se apruebe garantizando una política de drogas más eficaz y humana, que permita tratar a los consumidores problemáticos de cualquier sustancia como usuarios del sistema de salud y no como delincuentes enviados al sistema carcelario en vez de criminalizarlos y enviarlos por la penal”. Las organizaciones de la marcha, también subrayaron en su manifiesto que el “uso” de drogas no es sinónimo de “dependencia” y que puede haber uso de drogas con fines recreativos, terapéuticos y científicos. Asimismo, mostraron su entusiasmo por el modelo de auto-cultivo contemplado en la ley de drogas a debate, así como por la despenalización de tenencia para consumo personal.

En Chile, la descriminalización de la marihuana y de sus usuarios también tomó un papel prominente. Bajo el lema “No más presos por plantar” muchas manifestaciones ya se llevaron a cabo en el país en un momento en el que ve visos de una reforma de las leyes de drogas. Salpicadas con el tag #YoVotoAutocultivo”, las jornadas reivindicativas continuarán este 18 de mayo en medio de un contexto en el que proliferan los eventos de la sociedad civil para la reforma de la política de drogas y la regularización del consumo.

En México, la Marcha por la Marihuana, en la que participaron miembros de IDPC como CUPIHD y Espolea, también logró una gran capacidad de convocatoria. Tal y como reporta CUPIHD, a la marcha de la Ciudad de México asistieron casi 4.000 personas, aunque otras fuentes elevan el número a 12.000. Saltando a portadas de periódicos como La Jornada, que ya hace 10 años recogían testimonios de los participantes en esta marcha, y subrayando la necesidad de una reforma de la ley sobre el cannabis en el país y que puede prosperar tras las propuestas de ley de diputados del PRD en el Congreso.

Finalmente, en Ecuador, un país que camina hacia la descriminalización de sus políticas de drogas las demandas de los manifestantes, que pueden leerse en el manifiesto de la marcha mundial de la marihuana- mayo 2013, hicieron hincapié en la proporcionalidad de las leyes sobre el cannabis y en la cosmovisión del buen vivir, solicitando, entre otros: investigación científica y social sobre los beneficios del cannabis y generación de producción de cannabis con valor agregado en Industrias Nacionales Comunitaria.

En fin, vientos de reforma llegan a latinoamérica en donde, por primera vez, no solo las asambleas en las calles sino también los presidentes en el poder, están cuestionando el paradigma prohibicionista de fiscalización de drogas vigente.

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