Entrevista al fundador de Échele Cabeza, un referente de las nuevas políticas de drogas en Latinoamérica.

Por Raúl Lescano Méndez
Fotografías de Fran Brivio
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Por su trabajo como fundador y director de Échele Cabeza, a Julián Quintero (Caldas, 1978) lo han llegado a presentar en la televisión pública de su país como “la persona que más ha educado a los colombianos sobre las drogas”. Esa descripción es radical en uno de los países latinoamericanos más marcados por la violencia del narcotráfico en su historia reciente. Porque, contrario a lo escuchado durante 60 años en la región (“dile no a la drogas” y todas sus variantes), Quintero dice —cuando llega su turno en la Comisión de Estupefacientes de la ONU y está frente a representantes de los países más prohibicionistas del mundo— “las nuevas generaciones de ciudadanos, los más jóvenes y los mayores también, no vamos a dejar de consumir drogas como parte de nuestra experiencia vital de vivir la vida”, y que no entender esa realidad es “ir en contra de la evolución como civilización”. Entrevista tras entrevista, repite: «es hora de aprender a convivir en paz con las drogas».

Quintero, de la mano de Vanessa Morris y un equipo de voluntarios constantemente en crecimiento, ha hecho que en doce años Échele Cabeza sea el proyecto de reducción de riesgos y daños de drogas más avanzado de Latinoamérica. El único con una legalidad plena para analizar drogas en fiestas y que es capaz, por ejemplo, de tener, en una sola noche, equipos trabajando en simultáneo en las ciudades de Bogotá, Cali y Medellín para evitar que las personas pongan en riesgo su salud o su vida por consumir sustancias adulteradas.

Échele Cabeza es parte de la corporación Acción Técnica Social, y como representante de ambas, a Quintero le resulta muy difícil elegir los momentos más significativos en estos años. Lo primero que se le viene a la mente es cuando empezaron a analizar drogas en grandes festivales. Pero no, se corrige. Podría ser la primera marcha por la marihuana en la que convocaron más de 10 mil personas. Aunque, aclara, sin duda entraría al ranking el reciente evento Cannabis al Parque porque ha sido el primer evento sobre marihuana financiado por el Estado colombiano. Incluiría también los cuatro proyectos de ley en los que ha participado y que se encuentran actualmente en el Congreso. Pero también ha sido un hito haber inaugurado hace unas semanas el servicio de descanso, atención y recuperación para personas malviajadas en Estéreo Picnic, el primer gran festival postpandemia. “Hay de todito, ¿no?”, sonríe. Y hay más. Días antes de esta entrevista, Échele Cabeza marcó un récord en su historia: analizaron más de mil sustancias -entre éxtasis, MDMA, LSD, cocaína, tussi, 2cb, ketamina, entre otras- en los dos días del festival de música electrónica Baum.